EL PESO DE LA CRISIS

Cuando en esta crisis se cita con demasiada frecuencia a Churchill se olvida que el primer ministro británico que ganó la guerra al nazismo perdió las elecciones generales inmediatamente después de terminar el conflicto.

Los políticos que estén pensando en el corto plazo y no en lo que ahora les corresponde no obtendrán rédito, porque con la ciudadanía en casa -«la comunidad», que dice Sánchez- va a ser difícil escabullirse de una realidad que pesa y cae a plomo.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, por la que nadie daba un céntimo desde el primer día de su mandato en coalición con Ciudadanos, se ha convertido en un enemigo político a batir por obra y gracia de la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, que con su discurso de Jueves Santo declaró nulo el día del amor fraterno.

Lastra, en nombre del partido -antes PSOE- que ahora es solo Sánchez, elevó la categoría de Díaz-Ayuso, convirtiéndola en caza mayor, para no perder la costumbre con el PP de Madrid. Por si faltaba leña en el discurso de Lastra, la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, completó el emparedado de la sanchista Lastra: «Que alguien del Partido Popular salga a reprocharle la falta de anticipación a Sánchez es un insulto.

Quizás se ha olvidado de que gobiernan en la Comunidad de Madrid con competencias para comprar material, limitar eventos multitudinarios e incluso confinar poblaciones».

Además de descubrir que la autonomía madrileña dirige el orden público y puede restringir un derecho fundamental como la libertad de movimientos, la portavoz de Vox achacaba a Ayuso lo mismo que Lastra cuando identifica al PP como culpable para salvar al jefe Sánchez.

La nueva política nos ha traído la prisa como mala consejera. No hay elecciones a la vuelta de la esquina y, por lo tanto, habrá tiempo suficiente para recordar cuándo, cómo se tomaron las decisiones y también quiénes lo hicieron.

Sin duda que hay que aclarar por qué las residencias de ancianos, tanto en Madrid como en el resto de España, han sido devastadas por el virus. Como también habrá que preguntar quién decidió desprestigiar desde el primer minuto el Hospital de Ifema en Madrid que tanto alivio ha proporcionado al sistema sanitario regional, responsabilidad de Díaz-Ayuso. En las crisis asoma lo mejor y lo peor.

Nadie en su cargo puede salir ileso de esta tragedia. Ni quienes gobiernan ni aquellos que ejercen la oposición, incluso desde el poder absoluto gracias a la excepción que el BOE llama alarma.

La presidenta de la Comunidad de Madrid es políticamente hablando más que antes de esta crisis; basta con escuchar las andanadas y epítetos recibidos tanto desde su izquierda como por su derecha.

Juan Pablo Colmenarejo ( ABC )