EL PLAGIO DE LOS ERE

La consistencia intelectual de la juez Núñez ya estaba en solfa. Por ahí circulan esos autos que dicen una cosa y la contraria con apenas unos segundos de diferencia en las notificaciones, los atestados de la Guardia Civil recordándole que las nuevas diligencias solicitadas ya estaban hechas desde hacía años, las decenas de resoluciones revocadas por la Audiencia por falta de justificación, la queja ante el Consejo General del Poder Judicial por parte de todos los fiscales de Sevilla por dilaciones en la investigación de los ERE… Pero desde ayer dudamos también de su consistencia moral, que es muchísimo más preocupante.

El plagio de su tesis doctoral es tan desagradable que genera más tristeza que enojo porque constata el manoseo interesado de las instituciones, la decadencia de los pilares sobre los que se sostiene nuestro sistema. Basta ya de excusas. Quienes dicen que a la juez Núñez se le está haciendo una campaña están pringados en esto hasta las trancas.

Seis fiscales distintos, cada uno de su padre y de su madre, no se ponen de acuerdo para llevarla al CGPJ porque sí. La máquina de los plagios no echa humo cuando se introduce en ella la tesis de la magistrada porque sí. Todo lo que se diga para justificarla es interesado.

Porque los hechos que ponen a prueba la ética de Núñez son impepinables uno por uno. Y lo que ha hecho este periódico es lo que tiene que hacer un periódico que carece de otro interés que no sea buscar la verdad: contarlos y que cada palo aguante su vela.

La secuencia de la tesis doctoral es muy esclarecedora.

Primero. María Núñez Bolaños hizo el doctorado mientras dirigía el juzgado de los ERE, una macrocausa que necesitaba agilizarse para evitar prescripciones y que requería plena dedicación del juez titular.

Segundo. Los fiscales denunciaron, mientras Núñez se doctoraba, el retraso de todas las piezas y el peligro de que los delitos quedaran impunes porque estaban a punto de prescribir.

Tercero. La tesis doctoral de la juez la dirigió el profesor de Derecho Civil Eugenio Pizarro Moreno, a quien seis meses después fichó Susana Díaz como director general de Justicia de la Junta de Andalucía, aunque el cargo le duró poco porque fue condenado a un año de cárcel por robarle joyas a su suegra.

Cuarto. El doctorado se llevó a cabo en la Universidad Pablo de Olavide, cuyo Consejo Social ha estado presidido históricamente por socialistas y donde Núñez Bolaños era colaboradora honoraria.

Y quinto. La mayor parte de la tesis está cortada y pegada de escritos de otros fiscales, jueces o el BOE, como publicó ayer ABC.

Los inspectores del CGPJ han estado dos semanas en el juzgado de los ERE para recabar información sobre el modo de operar de la magistrada, que continúa de baja, y ya se verá si ha cometido alguna infracción o no. Qué importa ya.

El presidente del TSJA dirá ahora otra vez que no le gustan los titulares de prensa y que esto perjudica a la imagen de la Justicia. Y tendrá razón. Le perjudica mucho. Porque todo el mundo sabe, por más que intenten darle la vuelta a las cosas, que el juzgado de los ERE elabora sus tesis por boca ajena.

Alberto García Reyes ( ABC )