EL PLAN ATUFA

Iglesias es un libro abierto. Se ha pasado ocho años soltando ante los micros su estrategia para asaltar el poder. «Me emocionaba el comandante Chávez hablando de la revolución bonita -explicaba en la televisión venezolana-, porque el socialismo se construye con una movilización social permanente para la conquista del Estado», a la que habrán de servir «los medios y los intelectuales».

Hoy, incrustado en el Gobierno de un presidente ególatra, pero muy débil, Iglesias intenta llevar a cabo su plan, aprovechando de manera miserable la excepcionalidad por una epidemia que ha matado a 19.130 de sus compatriotas.

La videoteca digital es eterna. Ahí sigue su entrevista de marzo de 2013 en Venezolana de Televisión, canal de la dictadura chavista. Presentado como profesor de la Complutente y presentador de «La Tuerka» y «Fort Apache», Iglesias pone a parir a Europa mientras se entrega a una lisonja pastelera del régimen bolivariano.

Explica que «los Gobiernos revolucionarios de América Latina se han convertido en una alternativa para los ciudadanos europeos». Afirma -¡en Caracas!- que «en España falta democracia». Explica que siente envidia por lo bien que viven los españoles afincados en Venezuela comparados con los peninsulares. Un disparate.

Pero además la entrevista revela su punto de vista sobre los medios, que es el de un revolucionario leninista: «La declaración de Derechos Humanos dice que la comunicación es un derecho, pero todo derecho que se privatiza deja de serlo y se convierte en un privilegio antidemocrático».

Al año siguiente, hablando para una publicación digital cuando ya lideraba Podemos, abundó en la tesis. Definió el periodismo como «un arma que sirve para disparar» y dejó claro que no admite el pluralismo informativo: «Que existan medios de comunicación privados ataca a la libertad de expresión». Y ayer en La Sexta: «La ultraderecha mediática y política no pueden formar parte de nuestro futuro».

La inaudita pregunta de Tezanos planteando a los españoles si aceptarían la censura previa -a la que asombrosamente un 66,7% respondió que sí- ha levantado la lógica polvareda. Pero es solo un indicio más de un completo plan para erosionar nuestras libertades e instaurar el clientelismo electoral de pago. Esto atufa. Se ha intentado hibernar al Parlamento.

Se han filtrado las preguntas de la prensa (hasta que los periodistas se levantaron, empezando por ABC). Se ataca y desprecia al Rey, por ser garante de los derechos y libertades constitucionales.

Se quiere instaurar una renta mínima para tres millones de personas, de pura escuela peronista, inasumible para nuestras maltrechas arcas públicas, pero que bien vendida por Podemos le garantizaría el voto rehén de tres millones de subsidiados (justo el número de papeletas que obtuvo en las últimas elecciones).

La operación se completaría acallando a los medios díscolos con fórmulas de censura previa y denunciando a la oposición ante la Fiscalía General del Estado -controlada por una ex ministra socialista-, como hizo ayer el PSOE con Vox.

Hoy el único pacto por España se llama defender nuestras libertades frente este Gobierno.

Luis Ventoso ( ABC )