EL PNV ENDURECE SU CHANTAJE A SÁNCHEZ

La tradicional maquinaria del chantaje político se ha vuelto a poner en marcha tras las elecciones municipales y autonómicas. El PNV amenazó ayer a Pedro Sánchez con no votar favorablemente en su investidura si el PSOE no apoya en Navarra la continuidad de un Gobierno foral conformado por el bloque de izquierda batasuna, y representado por Geroa Bai, EH Bildu y Podemos.

Los socialistas navarros son en este caso quienes deben decidir si hay un vuelco político, de modo que permitan gobernar al bloque constitucionalista liderado por Navarra Suma (UPN, PP y Ciudadanos), o si por el contrario Sánchez va a dar continuidad a un Gobierno que directamente propone la anexión de Navarra al País Vasco, defiende a los presos de ETA, y quiere expulsar a la Guardia Civil.

Es cierto que en los prolegómenos de cualquier negociación política para intercambiar favores mutuos cada partido presenta propuestas de máximos para después ir rebajando el tono de la exigencia. Sin embargo, el PNV no se caracteriza por los órdagos y, tal como demostró con Rajoy hace casi un año, no tiene empacho alguno en traicionar los acuerdos previos con tal de sacar tajada.

A poco más de un año para las elecciones en el País Vasco, el PNV radicalizará su discurso nacionalista con Navarra como objetivo, y no tendrá remilgos para imponer a Sánchez cualquier exigencia separatista desde la certeza de que el PSOE cederá porque su única prioridad es mantenerse en La Moncloa. Más aún, el PNV se presenta como el partido determinante para la investidura después de que los cuatro diputados presos, suspendidos a la espera de sentencia del Tribunal Supremo por rebelión, hayan decidido de momento no renunciar a su escaño.

Por un lado, serán cuatro votos menos en la investidura, lo que abaratará la designación de Sánchez como presidente, pero por el otro será el PNV quien logre sacar tajada. Ese puede ser el drama de Navarra, donde la ciudadanía ha expresado con claridad su preferencia por un Gobierno Foral de corte constitucionalista, implicado con el Amejoramiento del Fuero, y alejado de las veleidades anexionistas del peor Ejecutivo que han tenido los navarros.

Sánchez no debería claudicar ante los herederos de Batasuna y ante un Podemos tan radicalizado, que además han realizado una pésima gestión del día a día de los ciudadanos. Entregar esta Comunidad a Bildu y sus socios dejaría al PSOE definitivamente fuera del bloque de partidos garantes de la Constitución.

Pero Sánchez ha demostrado tener más compromiso con el oportunismo político y con su ambición de poder que con la defensa de los valores constitucionales que a todos nos vinculan. De momento, nadie en el PSOE ha rechazado la opción de entregar el Gobierno Foral a Geroa Bai, Bildu y Podemos. Por pasiva, es toda una declaración de intenciones.

ABC