Jesús — Dios y hombre, segunda persona de la Santísima Trinidad —  define al Diablo con  diez palabras: “Es padre de la mentira y homicida desde el principio”.

Esta definición nos permite entender todo cuanto debemos saber para no dejarnos embaucar por los hijos de Satanás, fieles servidores de su padre.

La ventaja que tenemos los católicos sobre el creyente de cualquier religión falsa es culpa nuestra por haber procedido como  tontos e irresponsables. No me cansaré de citar  la conclusión a la que llegó Paul Claudel  después de recorrer Castilla: “¡Que cultos son estos analfabetos!” ¿En qué fuentes habían bebido su “cultura” innata? Sin duda alguna en el Astete, o en el Ripalda, alimento habitual de los hogares castellanos, ¡desde el siglo XVI!

Los “ejércitos” que desde el paraíso se enfrentan ondean dos banderas diferentes: una ostenta dos “V”, y la otra, dos “M”,  en una se puede leer “VERDAD y VIDA”, y en la otra “MENTIRA y MUERTE”.

Con este simple conocimiento distinguirán a quien sirven los hombres y sus partidos políticos. Vean, por ejemplo,  el partido cuyo jefe actual tiene una misión y la  cumple a raja tabla: «Aniquilar España, destruir todos los centros de producción, traer  la hambruna y la esclavitud del pueblo…”.   

Salta a la vista que su divisa es: “mentir” y  “matar”. No dice una verdad ni equivocándose, y apoyan el asesinato de “no-nacidos” en el vientre de sus madres y ancianos en los hospitales y residencias. Con dos armas de eficacia aterradora: el aborto y la eutanasia.

Analicen igualmente cómo se ajustan al mismo patrón de “mentira y muerte” las “feministas”. Lo gracioso, –¡sí, lo “gracioso!”—es verlas presentarse como militantes  contra la llamada “violencia de género”, y como enemigas de la “muerte”,  cuando  la van sembrando por centeneras de miles en España y por millones en el mundo.

Buenas expertas en la “mentira”, se presentan como “defensoras de la vida”…

¡Graciosísimo!, no cabe duda.

Gil de la Pisa Antolín ( El Correo de España )