EL PODER Y VOX

La irrupción política de Vox, imprevisible en su dimensión y tiempo, e indetectado por las encuestas y sociólogos que influyen en los medios de comunicación; resulta directamente proporcional a la gravedad de la situación política, institucional y económica de España; al largo tiempo de contumacia en el error y la corrupción en que vive la endogámica la clase política española; la ausencia de soluciones de la “casta oligárquica del poder” turnándose en el desgobierno y la inoperancia; y el general cabreo del pueblo, harto de que le mientan. Vox es producto de ese descontento, frustración, hartazgo y rebelión silenciosa que nadie ha sabido o querido ver.

Pero Vox, es más, tiene que ser mucho más. En la misión de su raíz, debe estar su grandeza. En la aparición fulgurante de la “extrema necesidad”, radica la dificultad del empeño: Ser la alternativa al sistema.

Si, regenerándolo por dentro, si fuera posible y el pueblo español le otorgara el mandato; siendo la alternativa creadora, libre de servidumbres frente a la mixtificación, el oportunismo y el control arbitrario de las instituciones, que permiten la destrucción de España en un proceso revolucionario, de momento, incruento.

Eligió Vox, a modo de presentación, un escenario acorde a los tiempos, las emociones, los principios y el liderazgo de masas; algo que venía faltando en España desde la frustrante II República y el régimen de Franco. Vista Alegre sella, con un mar de banderas nacionales, el inicio del camino.

El rigor y la pasión se defienden en un bien estructurado discurso de futuro, donde el ayer se funde con el mañana, en un abrazo eterno.

Allí hubo discurso muy elaborados y acertados. Ideas fuerza que engendran un enorme compromiso y principios que requieren del valor supremo del honor, coherencia y audacia: Derogación de todas las leyes de ingeniería social impuestas por el comunismo de rostro amable: Derogación de la Memoria Histórica, y la Ley de Violencia de Género; supresión, de manera gradual y bajo el procedimiento establecido en la Constitución de Las Autonomías; suspender la inmigración ilegal y devolver de manera inmediata a cuantos se encuentren en esa situación; acabar con todas las innumerables formas de corrupción política; devolver al poder judicial su independencia y autonomía funcional; garantizar la unidad nacional y la igualdad de todos los españoles ante la ley; impedir los impuestos confiscatorios; defender la propiedad privada y la justicia social; y acabar con los monopolios creados alrededor del poder y su influencia, sean estos mediáticos o empresariales.

 Sonaba todo al compás de notas exactas de esperanza, valor y esfuerzo.

Cuando nos dejamos gobernar por quienes no respetan los muertos en su descanso humano e histórico, nadie debe albergar ilusión en que respeten a los vivos, aun en trance de morir.

La mentira muestra toda su obscenidad hasta en el número de los fallecidos. “la paciencia llora en sus comienzos y ríe al final”, afirmaba Raimundo Lulio, apóstol y mártir cristiano, hombre de pensamiento y acción.

¡Dejemos de rendir culto a la mentira!, aunque parezca que nos conviene o favorece. Está en vuestras manos. Lo demás, el poder, siempre efímero y difícil, vendrá por añadido merecimiento.

Jaime Alonso ( El Correo de Epaña )