EL POZO DE LAS PENSIONES, SÍ QUE TIENE FONDO

Maniatado por su debilidad parlamentaria tanto como por la querencia por el poder a cualquier precio, el Gobierno de Pedro Sánchez ha emprendido una huida hacia delante que puede ser muy perniciosa para las cuentas públicas. Consciente del ciclo electoral que se avecina, incluyendo un posible adelanto de las generales, Sánchez continúa empecinado en servirse del gasto social como herramienta de campaña propagandística.

Cómo entender, si no, la irresponsabilidad de que hace gala en un asunto de la envergadura del reto de las pensiones. Ni las advertencias de organismos nacionales como el Banco de España ni internacionales como el FMI han evitado que hoy apruebe de manera unilateral volver a ligar el sistema de pensiones a la inflación.

Resulta elocuente que el Consejo de Ministros dé luz verde a este proyecto de real decreto ley cuando en su mismo borrador se admite que la Seguridad Social presenta un «importante déficit» y que es vital elevar los ingresos. Igual de significativo es que se apruebe justo cuando acaba de trascender que se han gastado en diciembre 9.317,93 millones de euros en pagar las pensiones contributivas, marcando un incremento interanual del 4,92%: el más pronunciado para este mes de los últimos 17 años.

Y en un momento en el que los salarios de los nuevos contratos siguen siendo más bajos que las nuevas pensiones. Es decir: mientras el sistema ofrece continuos síntomas de tener los pies de barro, el Gobierno se saca de la chistera una medida cuyo impacto previsto en las cuentas públicas es de 40.000 millones para el año 2040.

Pero lo que requiere el reto de las pensiones no son trucos de magia o fuegos de artificio con pólvora mojada, sino una reforma estructural consensuada que contemple tanto un enfoque económico como demográfico. Al cortoplacismo de este Gobierno se une el desprecio que en esta ocasión dispensa a los analistas públicos y privados, a la oposición e incluso a los agentes sociales: muestra inequívoca de la cerrazón de un Ejecutivo que solo piensa en apurar su supervivencia política para suplir su incapacidad.

Por otra parte, este mayor gasto también servirá para dificultar todavía más si cabe la consecución de los objetivos de déficit. Ayer el Senado utilizó su capacidad de veto para rechazar un techo de gasto que en verano ni había logrado pasar del Congreso de los Diputados.

La misma Comisión Europea ya advirtió de la imposibilidad de su cumplimiento tras examinar el plan presupuestario del Gobierno. Aunque este se empeñe en culpar al resto de partidos de su incapacidad -incluso ante el Tribunal Constitucional-, lo único cierto es que Sánchez solo podrá sacar adelante sus Presupuestos con el apoyo de los separatistas y con los objetivos vigentes: los elaborados por el PP.

El Mundo