Sus traiciones cotidianas, su estupidez conceptual, su oquedad política, su impostura almidonada, su campechanía falsa y tardía, su cobardía y su cantinfleo dialéctico han llevado al PP a un fracaso electoral en Cataluña que solo es grande en el ridículo que lo adorna, pues cuanto más irrelevante y jibarizado sale de las urnas, más sonora es la carcajada que provoca y más densa la indeferencia que inspira.

El poderoso PP de Rajoy daba asco, el ridículo PP de Casado no da ni lástima. Cuando se extinga, como todo lo inútil, no tendrá ni plañideras, porque cuando los tontos y los cobardes desaparecen entre las babas de su imbecilidad y la fetidez de sus miedos, nadie les echa de menos. Al contrario, provocan un suspiro de alivio, como cuando la espina sale de la llaga.

¿Recuerda alguien a la UCD? Al PP de Casado le pasará lo mismo, nadie le evocará porque esa es la dialéctica de la Historia y la dinámica de la memoria: los traidores no dejan huella, los traicionados sí.

 Pablo Casado es polvo sin huellas, la víctima de la traición del PP en CataluñaEspaña, será anhelada y rememorada, buscada y amada hasta en la catacumbas en las que Pablo Casado y el PP la han escondido en su calidad de camellos del nacionalismo, de caganés de los hispanicidas y de ojeadores de los separatistas, de los comunistas y de los socialistas en su cacería de VOX.

Todos los tiros por la culata, Pablo, por jugar a ser un Bismarck de souvenir en Madrid y un paje de Simón Bolívar en Barcelona. Todas las papeletas por el sumidero, Casado, por hacer de sicofante de la izquierda y de los separatistas y por estampillar de fascista a la derecha liberal-conservadora de VOX, que está más cerca de la Alianza Popular de Fraga que de la revolucionaria Marcha Sobre Roma de Mussolini.

Te has quedado, Pablito, con tres diputados pegados al escaño, como tres mocos al pupitre escolar, en el Parlamento de Cataluña, a los que los ujieres no les van a dar ni agua. Todo el naufragio es tuyo, Pablito. Si fueras un hombre de honor te harías el harakiri. No lo harás porque no lo eres. Buscarás culpables entre los supervivientes para que sean ellos los que paguen tu cobardía y tu estupidez.

¡Qué espectáculo, Pablito, qué espectáculo! Impagable.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )