EL PREOCUPANTE NIVEL DEL GOBIERNO

Irene Montero, refiriéndose a las mujeres dijo una vez: «…no tienen una hora del día libre para ellas mismas, para dedicarse a dar una ducha, a leer un libro o ver un programa de televisión». Bueno, bueno, bueno… ¿Quiso decir la insigne Ministra que las mujeres ni se duchan, ni leen ni ven la tele por falta de tiempo?

Quizá deberían empezar por dejar de perderlo escuchándola a ella, aunque ahora, como no tendrán que depilarse, quizá puedan disfrutar de esa ducha ausente hasta que ella llegó al poder, y si además instalan una TV en el cuarto de baño, podrán ver el Sálvame que tanto le gusta a la Montero mientras se asean.

Si después, con la conciliación familiar que proponen, les quedara tiempo para leer algún libro, les recomendaría que empezaran por uno de mis favoritos: 1984 de George Orwell. Maravilloso. Después podrían continuar por cualquiera que narre la Historia de España.

Dice el PSOE: «Las mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales deben poder acudir a la atención ginecológica con las mismas garantías que cualquier mujer». ¡Muy bien campeones! Se ve que antes no podían. ¿Qué habrán hecho estas personas todos estos años hasta que llegaron ellos al poder?

Como si los ginecólogos interrogaran a las «pacientas» sobre sus inclinaciones sexuales antes de atenderlas, pero… si un transexual acude al ginecólogo con un problema de próstata, ¿le atiende o le deriva al urólogo? A ver si al final va a resultar que un hombre es un hombre y una mujer es una mujer, al menos desde el punto de vista fisiológico.

Por otro lado tenemos a Espinosa de los Monteros dirigiéndose a Carmen Calvo en su ya mítica intervención: «¿Piensa el Gobierno hacer algo por restituir la credibilidad de las Instituciones del Estado?». Respuesta de ella: «No hay que restituir lo que no ha existido».

¡Diga usted que sí, Sra. Calvo! ¡Así se habla! El hemiciclo se inundó de aplausos tras la brillante respuesta, incluyendo el de Pablo Iglesias, lo que hace que la población se cuestione si saben lo que aplauden o lo hacen a lo tonto. No convirtamos el Congreso de los Diputados en un circo, por favor.

Montero, considerada peso fuerte dentro del Gobierno… ¡Jo tías! Que diría ella. ¡Nivelazo! Si además la colocamos junto a Adriana Lastra, cualquier día descubren algún planeta nuevo.

¿Han condenado la pedrada propinada a Rocío de Meer o les ha valido con la versión de Echenique al asegurar que fue un montaje y la sangre solo ketchup? ¿Así defiende este señor a las mujeres? ¿Qué hay del «yo sí te creo, hermana»? Recordemos las palabras de Carmen Calvo en cuanto a los delitos sexuales y la violencia: «Las mujeres tienen que ser creídas sí o sí».

 A ver si ahora una pedrada no es violencia. Deberían aclararlo. ¿Es más fascista una cacerolada? Y no contentos con lo que ha pasado, Adriana Lastra, acusa al PP de haberse convertido en un partido «bronco y violento» por su proximidad a Vox. ¿La han oído defender a Rocío de Meer?

Mientras tanto, Irene Montero y Yolanda Díaz, pretenden imponer auditorías de igualdad a las empresas. Se creará una oficina para la prevención de la brecha salarial dependiente del Ministerio de Trabajo con la participación del Instituto de la Mujer. Una nueva medida que llega cuando empresas y sindicatos aún lidian con los Ertes. Tomar medidas en medio del caos parece la fórmula mágica de este Gobierno.

Tanto defender el trabajo de la mujer y la tasa de paro femenino ha aumentado del 16,3 % de 2018, al 16,5% actual.

Igualdad de oportunidades y conciliación familiar. ¿Se aplicará a ambos sexos por igual o solo a las féminas? ¿Cuál de los dos viajará por trabajo ausentándose del domicilio durante días? ¿Y si se trata de mujeres separadas o divorciadas con la custodia de los hijos?

Si sumamos el enfrentamiento creciente entre hombres y mujeres, la conciliación familiar se torna complicada para las madres custodias que viajen por trabajo o tengan turnos de tarde/noche/rotativos o de fines de semana frente a los hombres con turnos de día. ¿Se consideran estas circunstancias a la hora de conceder la custodia?

Si hubiera igualdad, la custodia sería compartida, desaparecerían las pensiones alimenticias, se dejaría de asignar el disfrute de la vivienda familiar a las madres, y los padres disfrutarían de tiempo libre para los hijos al no tener que trabajar más horas para hacer frente al pago de una segunda vivienda, además de las pensiones.

El feminismo tal y como se concibe en la actualidad, terminará por perjudicar a la mujer y a la familia…Tiempo al tiempo.

María Godoy ( El Correo de España )