Albert Biderman fue un psicólogo que en 1956 escribió la Carta de Coacción y estudió los métodos coercitivos de tortura, persuasión y lavado de cerebro del enemigo para obtener confesiones falsas, aplicados a personas, pero también a grandes masas.

En un célebre diagrama recogió todas estas técnicas que pueden resumirse en siete puntos a aplicar a las potenciales víctimas. A partir de los años 50 y 60, los servicios de inteligencia de muchos países y, entre ellos la CIA norteamericana, adoptaron las técnicas descritas por Biderman con gran éxito.

El diagrama de Biderman consta de siete métodos a aplicar, con sus consiguientes efectos:

El primero, se refiere al AISLAMIENTO de la persona o personas sobre las que se quiere actuar, siendo su principal efecto el de privar a la víctima de todos los apoyos sociales y minar su resistencia a fin de que se cree una dependencia entre víctima y torturador.

En esta pandemia las acciones de confinamiento colectivo o selectivo espacialmente responden a este primer paso de las técnicas destructivas de la resistencia personal y la entrega de su voluntad a otros (autoridades, mass-media, organismos supranacionales, etc).

El segundo, es lograr el MONOPOLIO DE LA PERCERCIÓN, promoviendo la introspección y evitando todos los estímulos exteriores que no sean los encaminados a minar su voluntad, y la sumisión a los dictados del torturador o del manipulador. En definitiva, privar a las víctimas de su libre albedrío. Es evidente que la censura ejercida por los principales medios mundiales, plataformas tecnológicas, agencias llamadas sarcásticamente verificadoras, desarrollan esta técnica.

El tercero, es inducir al DEBILITAMIENTO Y AGOTAMIENTO, tanto física como mentalmente de la víctima o de la población como son los encierros permanente o frecuentes, el uso de las mascarillas en espacios abiertos, creando terror y pánico mediante los mensajes constantes en todos los medios de la normativa dictada por el globalismo y las autoridades nacionales. Este es el estado de buena parte de la población española y la causa del crecimiento de los trastornos mentales.

El cuarto, las AMENAZAS respecto del incumplimiento de las normas dictadas, creando tensión, ansiedad y desesperanza. A ello responden las multas, las etiquetas negacionistas a toda expresión que difiera de su adoctrinamiento, etc.

El quinto, se refiere a LAS INDULGENCIAS OCASIONALES a practicar a las víctimas favoreciendo siempre la sumisión y la adaptación a la «nueva normalidad». Estas concesiones adicionales son por ejemplo que la vacunación a gran escala va resolver el problema y que hace que las personas vacunadas ya sean inmunes, si bien serán necesarias posteriores inoculaciones.

El sexto, HUMILLACIÓN Y DEGRADACIÓN pretende reducir al prisionero o los individuos manipulados a que éstos tengan aspiraciones cada vez más animalizadas hasta niveles de pura y mera subsistencia, minando la más mínima autoestima que favorezca la total capitulación a los intereses del torturador o del manipulador, mediante la imposición de demandas triviales, la demostración de la omnipotencia del manipulador y la asunción del complejo de inferioridad imponiéndole hábitos de sumisión, ya citados. En este punto es un ejemplo la declaración del estado de alarma, el gobierno por decretos-ley y la anulación del control parlamentario.

Por último, la fase de DEPENDENCIA ABSOLUTA DEL TORTURADOR/MANIPULADOR . En la actualidad, son ejemplos los retrasos DELIBERADOS en las vacunaciones, las medidas económicas destinadas DELIBERADAMENTE a destruir la economía y la sociedad, a provocar DELIBERADAMENTE oleadas de contagios haciendo más o menos PCRs, a fin de perpetuar una situación sanitaria adversa. En definitiva conformar DELIBERADAMENTE una sociedad adoctrinada, pobre, depauperada, dependiente de gobiernos títeres del globalismo.

¿A qué vino George Soros, nada más ser nombrado presidente este psicópata? Pues, sencillamente a marcarle la hoja de ruta de todos los despropósitos, atropellos y traiciones a cometer durante su mandarinato. A lo mismo que el resto de veces, que como la primera, se pretendía que no trascendiese a los medios ni a la ciudadanía.

A recordarle ese pandemonio y contubernio de actuaciones para esclavizar a la humanidad que es la Agenda 2030, que no se qué pinta en la solapa de SM el Rey de España. ¿Acaso el Rey es tan ingenuo como para apuntarse motu proprio a la agenda del globalismo?

Salvo escasas excepciones, por no decir ninguna, la inmensa mayoría de los políticos de nuestra España no es consciente de que además del analfabetismo del gobierno, TODAS y TODAS SON TODAS las acciones que emprende, legisla y lleva a cabo, están destinadas a DESTRUIR nuestra Nación, arrasando sus tradiciones y los valores, destruyendo la familia y convirtiendo a los españoles en un pueblo depauperado física y moralmente.

Por supuesto, que tampoco nada se puede esperar de la inmensa mayoría de los medios de comunicación que están casi todos ellos comprados y cuyo futuro depende literalmente de las subvenciones que los mantienen en pie, que son igualmente lacayos del globalismo financiero de una docena de magnates especuladores que se han erigido en los dueños del planeta.

No tengan la menor duda de que este psicópata nos volverá a encerrar. Está en el guion de las oleadas, que se programan para que las consecuencias del cierro/abro/cierro sean cíclicas y se perpetúen hasta que no quede piedra sobre piedra.

Ni anímica, ni económica, ni moral.

José Enrique Villarin ( El Correo de España)