La alcaldesa socialista de Gijón, Ana González, ha decidido por su cuenta que ya no se celebren más corridas en la plaza de El Bibio, de propiedad municipal.

La excusa casi da más bochorno que la decisión en sí pues revela el absurdo universo sectario que triunfa en la izquierda, donde González parece feliz.

A la dirigente socialista le ha parecido intolerable y ofensivo que un toro se llame ‘Feminista’ o ‘Nigeriano’, como dos de los lidiados en la pasada feria de Begoña.

En realidad, los toros bravos toman el nombre de la vaca de la que nacen, no lo elige el ganadero para fastidiar o burlarse de alguien o algo. Si la alcaldesa no lo sabe debería informarse.

Pero hay políticos a los que no les interesa la información ni la verdad pues si se acerca a ellas pueden caducar las paparruchas con las que tratan de argumentar lo que en realidad son meras secreciones partidistas.

El PSOE, o buena parte de él, se une a nacionalistas, separatistas y animalistas contra la tauromaquia y la libertad de que quien quiera vaya a los toros.

Está en su derecho, pero al menos que no haga el ridículo.