EL PSOE DEBE HUIR DE RETÓRICAS VIEJAS DE LA IZQUIERDA RADICAL

La adopción del sectario discurso populista de Podemos por parte del PSOE ha empezado ya a pasarle factura electoral al partido de Pedro Sánchez. Como publicamos hoy, el miedo a que Susana Díaz tuviese que pactar con Teresa Rodríguez, en cuyo programa se especificaba explícitamente su rechazo a la caza y a la tauromaquia, llevó a muchos cazadores -en Andalucía hay alrededor de 100.000 federados- a cambiar el sentido de su voto hacia opciones, como la de Vox, que defienden sin complejos una actividad que forma parte de la tradición en muchos pueblos de la España rural, que aporta al PIB casi 6.500 millones de euros y que genera 200.000 puestos de trabajo en todo el territorio.

No es de extrañar, por tanto, que barones socialistas como el extremeño Guillermo Fernández Vara y el castellano-manchego Emiliano García-Page hayan reaccionado contra Teresa Ribera y, por extensión, contra el propio Pedro Sánchez. Contagiada de posiciones cargadas de tópicos y prejuicios, la ministra de Transición Ecológica dijo mostrarse partidaria de suprimir los toros y las actividades cinegéticas en toda España, por considerar que se trata de dos actividades relacionadas con los estereotipos más burdamente vinculados a la derecha política y sociológica.

Pero como bien saben Fernández Vara y García-Page, y ha comprobado ya tarde y sin remedio Susana Díaz, la caza no se circunscribe a las monterías en grandes fincas de terratenientes, sino que se trata de una actividad transversal practicada indistintamente por personas de derechas y de izquierdas. Los cazadores son tan solo ciudadanos que no quieren que se criminalice una actividad tradicional, deportiva y económica aceptada y respaldada, incluso, por muchos colectivos y movimientos ecologistas como necesaria para el mantenimiento del equilibrio natural y la conservación de la biodiversidad.

El propio García-Page le recordó a Ribera en una carta «la importancia no sólo económica sino medioambiental que esta actividad tiene para el sostenimiento del ecosistema en toda Castilla-La Mancha». La caza, concluía el presidente autonómico, «permite la ordenación y protección del 88% de la superficie de nuestra región, cuenta con 106.000 licencias y tiene una especial incidencia en el turismo rural, gastronómico y artesanal».

Después de los inesperados resultados de Andalucía, en los que ha tenido una importancia trascendental el voto de los cazadores, no es de extrañar el nerviosismo de los barones socialistas. La proximidad de las elecciones autonómicas y municipales de 2019 llevará a muchos a distanciarse del presidente del Gobierno, cuando no a evitar su presencia en la campaña, como ya intentó Susana Díaz.

En aquella ocasión, la presidenta andaluza sabía que le perjudicaría la política de contención con los independentistas. Ahora, la adopción de una retórica procedente de la izquierda radical puede provocar la huida del voto socialista a otras opciones políticas.

El Mundo