No ofrece dudas que, vaivén a vaivén, los criterios de Pedro Sánchez sobre la calificación y penas que merecen los golpistas del 1-O han ido variando según eran las urgencias políticas del líder socialista.

La hemeroteca ha venido demoliendo prácticamente su discurso en este apartado de tal forma que donde veía una clarísima rebelión luego solo observaba sedición.

Y así, rectificación a rectificación, hasta el indulto que ahora masculla el Ejecutivo social-comunista, con el presidente, la vicepresidenta y algún ministro intentando ahormar a la opinión pública para que vaya encajando la medida de gracia.

Si finalmente se confirma, el indulto no debería alcanzar, por coherencia, a cuatro de los condenados (Junqueras, Romeva, Bassa y Turull) pues en 2016 el PSOE presentó una proposición de ley para que no se indultara a ningún condenado por malversación, tal y como fueron sentenciados los cuatro antes mencionados.

A Sánchez le da igual hacer trizas su discurso.

Así ha sido y desgraciadamente así será.

ABC