La Fiscalía Anticorrupción ha dado este jueves carpetazo al caso de las supuestas irregularidades del hermano de Ayuso por aquellas mascarillas de la pandemia contratadas por la administración autonómica.

Y lo hizo con una rotundidad que deja en muy mal lugar a la izquierda política, que lo usó como campaña contra la presidenta madrileña.

Claro que eso entra dentro de lo previsible, porque no es la primera vez que se utiliza un montaje con acusaciones falsas.

La novedad, aquí, no está en la oposición, sino que el correctivo todavía es mayor para la excúpula del Partido Popular, ¡el propio partido de Ayuso!

Si Casado y García Egea ya acabaron malparados hace unos meses, por la gestión de su traumática salida, a partir de ahora difícilmente podrán recuperar no ya el crédito, sino el prestigio y el afecto de una organización que comprueba atónita cómo aprovecharon y exageraron un infundio para frenar las aspiraciones de una compañera a la que querían cortarle las alas.

Julián Quirós ( ABC )