A una semana de los comicios catalanes, las soflamas separatistas vuelven a circular por una comunidad autónoma que desde el otoño de 2017 no ha dejado de purgar un «procés» que ha frenado, e incluso invertido, su crecimiento económico.

La fuga de empresas que comenzó hace tres años y el histórico «sorpasso» con que Madrid adelantó a Cataluña como locomotora económica del resto de España son las señales más visibles de un proceso empobrecedor cuya intensidad crece en función del peso del separatismo: son las comarcas con mayor voto independentista las que más han sufrido el retroceso económico que de manera generalizada ha menguado la riqueza y el bienestar de la comunidad.

ABC ofrece hoy las cifras y el mapa de un suicidio colectivo, asistido por unos partidos que, alentados y crecidos por el propio Gobierno de la nación, vuelven a ofrecer a los electores un programa sostenido de forma inequívoca sobre la ruina y el retraso.

ABC

viñeta de Linda Galmor