EL SILLÓN DEL PSIQUIATRA

Pablo Iglesias no ha aprendido nada ni siquiera de Alexis Tsipras, líder de la coalición de izquierda radical griega, que ha sido primer ministro de su país hasta hace dos telediarios y que supo representar la imagen que la sociedad fáctica helena exigía, incluso a sus revolucionarios.

Si se hubiese cortado hace tiempo la coleta y en vez de ir con las mangas de la camisa remangadas a las consultas con el Jefe del estado hubiese llevado un discreto traje de Zara, como hace Rufián , a estas horas no estaría lampando por conseguir un sillón en el consejo de ministros del futuro gobierno socialista.

Yo creo que esto le sucede porque se ha equivocado de continente geográfico y creyó que le bastaba una guayabera para ser Daniel Ortega, pero en la Europa de los mercaderes, de los lobies, de las viejas tradiciones y de las toleradas creencias de los poderosos incrédulos, no basta con comprarse un chalė en Galapagar para entrar en el selecto club de los poderosos.

Por eso el drama que está viviendo estos días sin ningún pudor, es una experiencia que deja una huella indeleble que no la curan ni Freud, ni Adler ni Joung de sus mejores tiempos.

El que más y el que menos ha sido rechazado alguna vez por una amante deseada, y en esos casos lo más inteligente, aunque no sea lo que te pida el alma y el cuerpo, es tomar las de Villadiego y refugiarte en lugar protegido de acosos, choteos y maledicencias. Pero los hay empecinados que carecen de una dosis elemental de dignidad o sentido común y exhiben sus vergüenzas en la plaza pública.

Iglesias , sumido en un magma de incomprensión, se está enfrentando al absurdo de quien daría un brazo porque en su curriculum algún día figurase una línea en la que ponga “fue vicepresidente del gobierno”.

Podría haberlo sido todo, o casi todo, de haber aprendido a tiempo que España no es Nicaragua, Cuba o Venezuela, por citar tres paises donde no se exige a sus gobernantes que sean demócratas o que respeten a los opositores y no les den habitación y comida gratis en un penal.

El jefe de Podemos tiene frente a sí a un verdadero profesional de la política , a un killer acostumbrado a cavar la tumba de sus enemigos de partido y echarles paladas de tierra antes de que exhalen su último suspiro.

Iglesias ha creido que sus enemigos estaban en la derecha , cuando en verdad su verdugo se movía en la indefinición ideológica y el oportunismo. Por eso le auguro un futuro político de horizonte cercano, sin que eso signifique que vaya a desaparecer del mapa político español la izquierda que él representó y que ahora han heredado otros tan fundamentalistas como él pero… más hábiles .

Diego Armario

viñeta de Linda Galmor