EL SÍNDROME DE ZELIG

» El presidente Sánchez es para desgracia para todos los españoles, un personaje principal en la historia de nuestros días y dado el síndrome de Zelig que le trastorna, trata de caer bien a todo el mundo «.

En su comparecencia pública de ayer tras la declaración del estado de alarma, Sánchez demostró que no se trata tan solo de un embustero patológico o un psicópata del poder.

Se trataría del segundo caso de la historia de la humanidad en sufrir el denominado como síndrome de Zelig, una afección extraordinariamente rara de la que hasta hoy la literatura médica no cuenta nada más que un solo caso.

En la parte final de su elocución pública don Embustero se apropió de la sintaxis y terminología de los mensajes de Su Majestad El Rey y, tanto con su pose teatral como con su impostación de voz, se mimetizó con la figura del actual Jefe del Estado.

Recuerde el amable lector que el nombre de Zelig proviene de una de las grandes películas de Woody Allen del año 1983 titulada precisamente así.

En su comedia se nos presenta al protagonista el primer día que miente al afirmar que ha leído Moby Dick, sólo para no sentirse excluido.

Desde entonces, su necesidad de ser aceptado lo lleva a transformarse físicamente en las personas que lo rodean, convirtiéndose así en un fenómeno mediático, en una celebridad sin esencia.

Al igual que el protagonista de la película, testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de los años treinta, el presidente Sánchez es en la actualidad, y por desgracia para todos los españoles, un personaje principal en la historia de nuestros días y dado el síndrome de Zelig que le trastorna, trata de caer bien a todo el mundo y especialmente a sus votantes.

Ayer se mimetizó en el papel del Rey.

Manuel Artero Rueda