EL SOCIALISMO REAL

Lo que ayer se vivió dentro y fuera del parlamento andaluz fue una muestra de lo que, para diferenciarlo de la publicidad roja del siglo XX, se llamó socialismo real. Mientras la propaganda comunista, idéntica a la socialista, como en sus peregrinaciones político-sexuales a Cuba, habla aún de los «indudables logros de la revolución» (el último Ernesto Samper, elegido presidente en Colombia gracias al cártel de Cali), lo que se sabía y disimulaba, pero no pudo ocultarse tras la caída del Muro, fue la realidad de miseria, corrupción y represión que se escondía ideológicamente tras la doctrina de la liberación de la clase obrera y se ocultaba físicamente tras el Telón de Acero que dividía Europa o el Telón de Bambú, que aislaba a las tiranías comunistas de Asia -China, Corea del Norte, Laos, Vietnam, Camboya- de los países más democráticos -Japón, India- y los dictatoriales y aliados de Occidente, cuando había Occidente. Pero budistas y católicos -islamistas, menos- entran en períodos de libertad tan fácilmente como salen, en una economía de mercado muy intervenida, matizada o garantizada por la corrupción.

En los países comunistas la corrupción está asegurada por el partido único o mafia estatal, imposible de derribar en las urnas, y la miseria o la segregación social por la ideología marxista. Lo más parecido a las hambrunas desatadas por Lenin, Stalin y Mao es la actual de Venezuela, modelo social de Podemos y apoyada por el PSOE de Falconetti, y antes el PP de Rajoy, asesorados por ZP. Putin y Xi son el comunismo moderno: una tiranía roja donde se hace mucho dinero siempre dentro del régimen.

De 1917 a hoy, el socialismo se define con relación a la URSS. La socialdemocracia -sobre todo alemana, desde Kautsky a Bad Godesberg y Schmidt- fue anticomunista. Francia, por la fuerza del PCF y del nacionalismo gaullista, jugó a la equidistancia entre Washington y Moscú, y marcó el camino de España, que no ha tenido una socialdemocracia política sino un PSOE financiado por el SPD o los USA pero que entraba y salía, a capricho de González, de la OTAN -su trinchera eran los Pershing-2 de Schmidt- cuyo modelo siempre fue México. Aquí, el socialismo real es Andalucía: partido único en el Poder, demagogia tercermundista en las urnas y mafia subvencionada en la calle. Una tiranía matizada por la corrupción.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor