EL SUBCOMANDANTE TORRA

Quim Torra anunció ayer una marcha por «la causa justa de la independencia», muy parecida a la marcha indígena y zapatista que el subcomandante Marcos protagonizó desde Chiapas hasta el Zócalo de la ciudad de México. «Somos el color de la tierra», proclamó Marcos a su llegada.

A Torra sólo le faltó la pipa y el pasamontañas, porque a los indígenas ya los tiene. Y a los zapatistas también, en tanto que el presidente de la Generalitat está mejor valorado entre los votantes de la CUP que entre los de su propio partido.

El independentismo se ha folclorizado hasta el tam-tam tribal, con su retórica de reserva india, de poblado insurgente pero siempre como un farol contra su propia gente, pues los líderes políticos continúan privados de su libertad en prisiones catalanas y el que dice que «no aceptará otra sentencia que la de su absolución» es clamorosamente su carcelero.

El subcomandante Torra nos llamó ayer para decirnos que no nos decía nada. Ni la independencia estaba preparada, ni existían las tan invocadas estructuras de Estado, ni tiene ahora el Govern ninguna idea de cómo intentar avanzar y que este avance no sea hacia el destierro o hacia la cárcel.

El subcomandante Torra, igual de cursi y de pelmazo que el subcomandante Marcos, nos expuso ayer la larga lista de todo lo que no le gusta, pero fue incapaz de asumir un sólo compromiso político serio que pusiera en riesgo su libertad o su cargo, garantizados por España.

Si Marcos vestía pasamontañas para que la policía no le encontrara, es tal la farsa del independentismo político, y tan apabullante su fraude, que al final a Torra el pasamontañas tendrá que ponérselo para que los suyos no puedan encontrarle.

Salvador Sostres ( ABC )