El Tirano Socialcomunista sabe que la Derecha refunfuña y patalea, pero acata. El Tirano Socialcomunista sabe que la Derecha siente un respeto reverencial por el Orden y una veneración talmúdica por la Ley, aunque sea injusta, aunque sea agraviante y aunque su imposición no se ajuste a Derecho, sino a la voluntad emanada de su furia contra los tribunales que con sus sentencias desmoronan la legitimidad de su política y la legalidad de sus actos.

El Tirano Socialcomunista sabe que la Derecha española jamás se alza, nunca se subleva. El Tirano Socialcomunista sabe que la indignación de la Derecha ante el atropello no va más allá del moderado reproche de sus tibios líderes y que en la calle se diluye siempre en inocentes caceroladas y en festivas manifestaciones, en las que ondea un patriotismo sin más propósito que el lamento coral de la impotencia, a la que el Tirano Socialcomunista le da la venia para mostrarse en público en sus límpias, pacíficas, ordenadas y educadísimas manifestaciones.

La pobre, inocente y cándida Derecha española cree que así le enseña los colmillos al Tirano Socialcomunista y, en realidad, lo único que le muestra son unos dientecitos de leche que aguardan al Ratoncito Pérez cuando el Tirano tenga a bien arrancárselos en las urnas, en el Parlamento o en la Cheka, que todo se andará.

El Tirano Socialcomunista sabe que la Derecha tiene ansias de libertad, pero carece de voluntad para combatir por ella. El Tirano Socialcomunista sabe que la Derecha ama la épica de la Patria con ese amor meláncolico, carente de coraje, con el que se acaricia un relicario.

El Tirano Socialcomunista sabe que la Derecha española, cuando el vino canta en su boca, añora y evoca en sus sobremesas las hazañas de sus abuelos pero que jamás, nunca, se calzará sus botas y sus espuelas para derrotar al Tirano Socialcomunista.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )