EL TORRAO

El torrao de Torra solo es comparable al de Sánchez, y no me refiero a la estética de su cabeza, en la que se acredita que la verdadera raza superior es la de los madrileños, sino a la empanada mental que ambos comparten cuando hablan de los asuntos serios.

Antes de seguir avanzando en esta reflexión que he iniciado, aprovecho para saludar a todos los que al llegar a esta línea del texto se han removido en su asiento y han dicho una vez más que no les gusta lo que digo cuando hablo de política y en cambio disfrutan con otros textos que escribo.

Cumplido este deber de cortesía con los profetas de la tolerancia sin fronteras, los miembros de las asociacion “Todo el mundo es bueno” y los hombres y mujeres que tienen asumido como valor supremo que lo progresista es coleguear con cualquiera que esté en contra del respeto las leyes vigentes e incluso de una elemental educación hacia quienes no piensen como ellos, continúo con mi dedicatoria a las dos estrellas del firmamento político que ayer estuvieron a punto de besarse en la boca.

Hoy mucha gente se felicita de que por fin el “Le Pen catalán “ -como le llamaba Sánchez – haya llegado a la Moncloa con un lazo amarillo con el que le acusa a él y a España de ser un país que no respeta las libertades , y que haya declarado que no piensa invitar al jefe del Estado a que vaya a Cataluña, como si él fuese el dueño de la finca y Felipe VI tuviera que pedirle permiso para viajar al cualquier parte de nuestro país.

Como hoy estoy un poco metafórico permítanme que celebre que ninguno de los dos políticos sea aficionado a la sodomía, porque tengo la sensación que si el xenófobo president se hubiera empeñado de pasar de las musas al teatro y de las palabras a los hechos Sánchez habría tenido un problema con sus límites de tolerancia en un diálogo en el que el visitante solo venía a exigir y a protestar.

Sé que la ola de entusiasmo que se ha producido en un sector de la sociedad, una vez que el anterior gobierno ha pasado al purgatorio donde deberá penar sus numerosos pecados, convierte en políticamente incorrecta cualquier crítica al nuevo Presidente, pero yo no me siento concernido por esa moda que pretende unificar criterios y acaba convirtiendo a los simpatizantes en adeptos sin sentido crítico.

Resulta igual de peligroso adorar al zopenco colorao que al becerro amarillo. Lo más sano es vivir con un cierto nivel de honestidad , inteligencia y buen gusto, porque como me decia ayer una amiga , “ solo está segura haga lo que haga, irá al infierno”, así que vivamos el cielo en esta tierra.

Diego Armario