EL TRATO JUSTO QUE SE LE NIEGA A URDANGARIN

Ocurrió, para mayor obscenidad, el mismo día que los condenados por el golpe del 1-O comenzaban a disfrutar de un régimen de semilibertad. El pasado viernes el Ministerio del Interior le negaba el tercer grado a Iñaki Urdangarin, con mayores y más sólidas razones jurídicas para merecerlo.

El cuñado de Felipe VI -expulsado de la Familia Real- ingresó en prisión el 18 de junio de 2018 para cumplir una condena de cinco años y 10 meses de cárcel.

Su buen comportamiento, el trabajo de voluntariado en favor de la comunidad a través del 100.2 y su arrepentimiento expreso contrastan con la reiterada voluntad de los golpistas nacionalistas -con penas de hasta 13 años- de volverlo a hacer. Interior no puede pronunciarse sobre el tercer grado en Cataluña porque la Generalitat tiene cedidas las competencias penitenciarias.

En cambio, le ha faltado tiempo a Marlaska para denegar el mismo régimen a Urdangarín, que cumple condena en Ávila.

Es imposible no advertir un criterio político en un doble rasero tan palmario, cuando arrecian los ataques a la Monarquía desde el sector radical del Gobierno.

Marlaska sigue enterrando cada vez más profundamente la memoria del juez que fue y aireando al sectario sanchista en que se ha convertido.

El Mundo