EL TRIBUNO DE MANTEROS

Resulta que somos unos malditos racistas los españoles. Al menos los que queremos que se cumplan las leyes. Quien así insulta es el portavoz de una gente que entró en España ilegalmente, algunos con violencia, viven ilegalmente en España y ejercen un trabajo ilegal en España para unas mafias de delincuentes, traficantes y falsificadores. Quienes han pisoteado todas las leyes para llegar y quedarse, no piden perdón ni consejo para integrarse. Exigen golpes de pecho de contrición y vergüenza a quienes los acogen de buena o mala gana, a quienes los aguantan y los mantienen.

Racistas los españoles y racismo institucional lo que ejercen sus autoridades si tienen la osadía de aplicar las leyes a los negros como a los blancos. Serigne Mbaye, «miembro del sindicato de manteros y lateros» y portavoz de la Asociación de «Sin Papeles de Madrid», tuvo ocasión y tribuna para insultar a los españoles, porque se le eligió, se supone que el ayuntamiento comunista, para dar el pregón de fiestas de San Lorenzo.

Pocas referencias al santo se podían esperar de Mbaye, pero en eso se adaptó al presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Ayer, día de la Asunción de la Virgen, cuando millones de católicos celebran en toda España esta gran fiesta del calendario cristiano, Sánchez animaba a celebrar el 15 de agosto sin una sola referencia a la razón de la fiesta en sí. No es capaz el presidente de tratar a los cristianos españoles al menos con la mitad del respeto que otorga a los musulmanes con el Ramadán o la fiesta del cordero. Ayer despachaba la Asunción como si se tratara de una juerga del Carnaval, el 1 de mayo o de la quema de alguna basílica por sus admiradas milicianas del Frente Popular.

En su discurso, Mbaye insultó a los españoles por insistir en que se respeten las leyes en su patria y ciudad. Y por pretender que las cumplan también ellos. También atacó a la Policía española, porque también es muy racista. Y a políticos concretos, en lo que es una clara amenaza, este «sindicato de manteros», organización ilegal de individuos dedicados a actividades ilegales, pero citado por los periodistas con la devoción y el respeto que antes se tenía a héroes de gestas patrióticas.

Hace mucho que el periodismo español otorga más atención y respeto a cualquier terrorista jubilado, golpista o rufián separatista que a un defensor de la Constitución y la legalidad. Eso es cosa de colegios, universidades y televisiones que juntos imponen el catecismo neomarxista que hace a estos jóvenes inasequibles para todo conocimiento que cuestione sus dogmas primarios y para el mínimo atisbo de pensamiento crítico fuera de la caja reduccionista y maniquea.

Hermann Tertsch ( ABC )