Donde no hay luz prevalecen las sombras enquistadas en palaciegas prebendas, monclovitas, a medida de inútiles sin honra, desalmados sin vergüenza, mediocres ausentes de moral por la conciencia atrofiada. Del estímulo de lo miserable la tentación totalitaria y como paradigma de desafección por lo digno, un emperador desnudo al que le sobra la corbata al cuello, acaso proveerlo de grilletes a la antigua usanza cuando a los criminales se les confinaba en mazmorras a la espera del juicio de Dios, ergo hasta el resto de sus días.

Entonces la justicia se aplicaba severa e inexorable a los malvados que contravenían las leyes, antes de que los forajidos ocupasen poltronas de gobierno para destrozar la sociedad mediante legislación propia de delincuentes. Confiados en que la cuerda del sectarismo no se rompe , destrozados los antaños equilibrios de un país pujante, llega la imposición de las anormalidades.

Míseros que sumen en la ruina a millones de ciudadanos obligan a estrafalarios  remedios por sus pifias comunistoides con obligaciones energéticas en tanto despilfarran los gañanes, confiados en que las revoluciones que surgen de la ira del pueblo son vestigios del pasado y no se les saca en volandas para ser mostrados en la calle mediante sumario ejemplo.

Jamás en la España democrática hubo tamaña basura institucional , corrupta y, en proporción vergonzosa, permitida. Un fraude de persona en lo político, una estafa política de un majadero , conlleva la ocurrencia hasta el paroxismo de lo estúpido con 22 sinvergüenzas en el ejercicio de un poder mezquino,  revanchismo por conveniencia, desatadas las bestias de la imbecilidad, voraces y ridículas que juegan a destrozar la vida de millones de hartos ciudadanos que no ven el día en que esta pandilla de peligrosos payasos acabe purgando los muchos delitos que se les sospecha.
Aire acondicionado a 27 grados y calefacción a 19, son las nuevas obligaciones de quienes se pertrechan de riqueza esquilmando a las muy sufridas e, inexplicablemente, apacentadas víctimas de este engendro sanchista. El único que debe apagarse es Pedro Sánchez y no importa si cortocircuitado o electrocutado.
En todo caso, que se tomen entre ellos, y con dedicación , la temperatura del orto y se vayan a tomar por saunas.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )