ELECCIONES DEL MIEDO

En el PP se disimula mal la preocupación por el momento elegido por la justicia para encarcelar a Oriol Junqueras y seis de sus consejeros y tratar de detener a Carles Puigdemont. Aunque, como es natural, se comprende la actuación del fiscal y de la juez, y en teoría se comparte, los tiempos de la política son distintos de los de la justicia. Y, existe, recuerdan, la costumbre de no interferir los segundos en los primeros en periodo electoral. Las decisiones judiciales se casos como la Gürtel y los ERE andaluces se han detenido varias veces en cuanto han sido convocadas elecciones.

Todo esto viene a indicar la inquietud que se ha instalado en el PP ante la posibilidad de que los independentistas vuelvan a ganar las autonómicas catalanas, que es lo que pronostican las ultimas encuestas, lo que pondría de nuevo en marcha el «procés». Su consuelo se lo proporcionan los expertos en medir la opinión pública, que ahora mismo no se atreven a hacer vaticinios, en medio de una situación que cambia día a día, de la mañana a la noche, y de unos ciudadanos que difícilmente revelan lo que van a votar a cualquier encuestador que les llame por teléfono. Descartada totalmente la candidatura común de los constitucionalistas, los populares se resignan de entrada a perder uno o dos de sus actuales 11 diputados, a manos de Ciudadanos.

Son tantas las incógnitas, que la plana mayor del PP no ha puesto aún en marcha su estrategia electoral que, como en todas las autonómicas catalanas, será mas dirigida desde Génova que desde Barcelona. Todo depende, dicen, de si los secesionistas presentan una candidatura única; si cuaja la posibilidad de que Santi Vila, el más moderado de los antiguos convergentes se lance al ruedo y, sobre todo, de la reacción de los votantes independentistas que pueden movilizarse mas aun que en citas anteriores con las urnas como reacción el encarcelamiento de sus líderes. Aunque será difícil que se supere el 75 por ciento de participación registrado en 2015.

Curri Valenzuela ( ABC )

viñeta de Linda Galmor