EMOCIÓN Y ALTA TRAICIÓN

La casta política antiespañola y su facción catalana, dieron ayer un gran paso, aún insuficiente, para desactivar la emocionante movilización popular que, tras el discurso del Rey, ha tomado las calles de España y ayer se presentó en Barcelona dispuesta a la reconquista. No de la paz navideña en las familias catalanas, que allá su carn d’olla, sino de nuestra nación y su Constitución, en la que caben los catalanes si en Cataluña no sobra lo español, como vimos. Bueno, apenas vimos nada: ni TVE ni TVColp3 pusieron helicópteros para grabar una concentración que superó a la de cualquier Diada y que había que mostrar a todo el mundo. Rindámonos, pues, a la evidencia: si el Gobierno oculta la mayor movilización de la Historia en defensa de España es porque Rajoy no está contra el golpe sino con él.

Muchos creen que lo que conviene a España es decir que, tras la magnífica manifestación de Barcelona, está claro que los partidarios de la unidad de España somos más y mejores. Pero ya lo éramos el lunes y, antes de que hablara el Rey, ¿de qué nos servía? ¿Qué pasó tras las gigantescas manifestaciones por el asesinato de Miguel Ángel Blanco? Que el PNV y la ETA, bendecidos por Pujol, pactaron en Estella para desmovilizar aquella temible España, y en dos años lo habían conseguido. Ayer, SCC quedó desbordada por la magnitud del acto -nacional, no regional- y por la enormidad de su complejo: no parecer tan buenos catalanes como los malos. Dice Redondo Terreros que las élites catalanas han provocado con su egoísmo rastrero todos los problemas nacionales del último siglo. Muy cierto. Y esas élites han vuelto a timar a los cientos de miles de españoles que no estaban en Barcelona para que Borrell les vendiera su cava sino para escuchar juntos el Himno Nacional.

Debía clausurar el acto Vargas Llosa («Nobel de la Pau» dijo el noi del micro) hablando en nombre de la Libertad y de España, con frases en inglés, francés y alemán, que lo hace mejor que Borrell; pero había que aldeanizar la emoción, aguar el acto para que Traidorkán III de Monclovia pueda negociar con la indignación nacional los plazos de la Republiqueta. Micharriola, portavoz moncloveo en TVE, se adelantó a Borrell -o delató- al decir que esta Navidad comprará cava porque ser español es ser catalán. Curioso privilegio: nunca sale gratis.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor