EMPIEZA EL JALEO

De aquí al martes, cuando se entrevistarán con los líderes del PP, los de Vox tienen que pensar bien qué son y qué quieren ser, pues de esa cita puede salir, no ya su futuro inmediato, ni siquiera el de Andalucía, sino el de España.

Pero antes de entrar en ello, permítanme una breve digresión sobre nuestro carácter. La experiencia me ha enseñado que nuestro mayor fallo no es la envidia, que existe en todas partes, sino la tendencia a preferir lo secundario a lo principal. Como algunos no distinguen los colores, nos cuesta distinguir valores, anteponiendo lo accesorio a lo esencial.

No sé si se debe a que obedecemos al corazón más que a la mente, ni es el momento de discutirlo, pero es así. Y llega el momento de que los líderes de Vox mediten sobre el papel que les asigna su reciente y sonado acceso a la escena política española. Pueden considerar que están obligados a expandir su mensaje puro y duro al entero cuerpo de la nación, es decir, ir a por todas, o pueden considerar que deben ir paso a paso para alcanzar los objetivos más urgentes, y lograr sobre ellos los de mayor enjundia.

Concretamente: ¿van a exigir que se anulen las dos leyes andaluzas sobre la violencia machista para apoyar un gobierno del PP y Ciudadanos o están dispuestos a pactar un compromiso? Imagino que los tiquismiquis de Rivera al sentarse con ellos, necesitándolos, les enoje y que vean auténtica discriminación en tales leyes. Pero no pueden olvidar dos cosas: la primera, que el principal resultado de las elecciones andaluzas fue que la larguísima hégira socialista se ha acabado, aunque hay que completarla formando otro gobierno.

La segunda, que si bien hay violencia contra otros sectores de la población, niños y ancianos sobre todo, la violencia contra la mujer es aplastante. Eso de que cada semana muera una de ellas a manos de un hombre tiene que acabar o, por lo menos, combatirse por todos los medios. ¿Que en el proceso se cuelan los aprovechados (as) de siempre? Pues se busca la forma de evitarlo, como se hace en otros pesebres.

Lo que no puede hacerse es supeditar lo principal a lo secundario. Más, cuando hay un hecho que no debe olvidarse, y sin embargo se olvida: las mujeres no son otra de las minorías de género surgidas últimamente en busca de amparo. Forman la mayoría de la población, discriminada hasta la fecha. Algo que debe acabar como el derecho patrimonial del PSOE en Andalucía.

Sobre esto tendrán que meditar los líderes de Vox hasta al martes y adoptar las medidas oportunas para ello. Teniendo en cuenta, además, que como se encastillen en una posición ideológica extrema, estarán dando la razón a quienes les acusan de ser extrema derecha, machistas, inconstitucionales, etc., etc., desde donde no se gobierna. Ya dijo Bismarck que la política es «el arte de lo posible». Lo imposible se deja a los extremos de uno y otro bando.

José María Carrascal ( ABC )