EN EL PUESTO DE MANDO

El Rey Felipe VI es una de las pocas personas que ahora posee la fuerza moral suficiente para solicitar de los españoles una actitud de unidad y esfuerzo. Gracias a ello, puede reforzar la legitimidad de la propia Corona.

Difícil que lo puedan hacer los líderes políticos, y en particular Sánchez e Iglesias, embarrados en la contumacia de culpar siempre a los demás para tapar sus errores.

Lo de Irene Montero de ayer pasará a la antología de la estulticia. Resulta que son culpables todos los demás, menos ella. Así se asumen las responsabilidades. Felipe VI ha abandonado el discurso retórico: nos pide a todos aplazar las diferencias y acompaña a las verdaderas víctimas de esta crisis.

Su aparición ayer en Ifema es un buen ejemplo de ese vector de unidad entre los españoles y demuestra la utilidad y vigencia de su función. Utilidad, vigencia y ejemplo.

No se trata de erigirse en héroe de nada, pero al Rey le toca estar al lado de los que sufren atrapados en esta tragedia y llenar así su vida y su imagen de entregas y buena voluntad.

España y los españoles se lo agradecerán.

El Astrolabio ( ABC )