No quiero perturbar la escena, ni molestar a felipistas, sanchistas y demás gente “comedida” que harán tabla rasa del espectáculo-fiesta que nos han ofrecido. Pero a mi entender, el espectáculo de la cumbre de la OTAN ha sido absolutamente lamentable.

Más que un foro de seguridad internacional para afinar la ayuda a Ucrania; perfilar la amenaza que hoy representa Rusia, sin olvidarnos de China; comprometerse en la defensa territorial de todos los miembros que conforman la organización, y dar entrada a nuevos socios.

Lo que se ha organizado en Madrid ha sido una fiesta. Un fin de semana en el que los líderes europeos, junto al abortista Biden, de Estados Unidos, decidieron reunirse con sus esposas.

  ¿Saben que la mujer del cesar no solo debe ser honrada, sino parecerlo? ¿Pensaron en la guerra de Ucrania, en los muertos y los heridos, en los exiliados, en las ciudades destruidas? ¿Pensaron, si acaso unos minutos, pongamos que entre plato y plato, en el horror y la devastación de Ucrania que ya no ocupa portada en los medios de comunicación? ¿Cuánto dinero han gastado del erario de sus países ellos con ellas con un IPC en la eurozona desbocado que llega al 8,1 %, y que afectará a las hipotecas, a los créditos, al ahorro y a la deuda pública?

    No digo que la vida no empuje, y que siempre tenga que haber actores en el escenario para que la función por mala que sea continúe, pero, por favor… ¡UN POCO DE FORMALIDAD, AUNQUE SOLO SEA APARENTE!… ¡FORMAS, SEÑORES, FORMAS!

    Por cierto, ¿quedo concretada la defensa del llamado “flanco sur”?… Nuestras ciudades de Ceuta y Melilla. ¿O NO LO ADMITE TURQUÍA? Que esa es otra. Pero no, no queda concretada, aunque el presidente Sánchez hable de que “conceptualmente” la defensa de un socio implica todo su territorio, siempre y cuando no se considere causa de descolonización. Veremos, que el asunto tendrá recorrido en los próximos años.

    Por mi parte quede dicho que el problema de Europa es de conversión interior. Conversión en contra de una visión reductiva materialista, sea neomarxista o neoliberal.

Porque la Europa nacida de la modernidad, que finalmente ha demostrado su fracaso, tendrá que confirmarse desde la perspectiva metafísica, contraria al inmanentismo si de verdad quiere tener futuro. Habló de la verdad cristiana que tiene una inagotable potencia, al tiempo que es superhistórica. Al margen de seguir insistiendo en la falta de seguridad que como consecuencia de la cumbre tendremos durante días, puede que meses y a lo peor años.

    Sigamos insistiendo… ¡Ojo con el Metro!