ENCUENTRO

Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol, delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera,
y en mi cintura, lazo y serpentina.

Me diste la blandura de tu cera,
y yo te di la sal de mi salina,
y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.

R. de León

Feliz tarde.