ENEMIGO EQUIVOCADO

Pablo Iglesias, que fue el apóstol del escrache, ha descubierto la moderación formal. El tiempo suele ejercer efecto benéfico, incluida su nueva fascinación por la Constitución de 1978. A su lado se escenificó el innecesario enfrentamiento entre Rivera y Casado que solo servía para reforzar a Sánchez, el político con más doblez y menos tolerancia que haya aparecido en el panorama español en los últimos años.

No cabe duda de que la humildad no suele acompañar las virtudes de quienes nos aspiran a gobernar. Ayer lo evidenció Rivera.

No se recuperó del éxito de la noche del lunes. Argumenta bien pero se desvirtuó por momentos y se equivocó de enemigo. Se empeñó en enfrentarse con el líder del PP a la vez que reforzaba al dueto izquierdista.

Desaprovechó así la oportunidad de enfrentar al socialista con sus contradicciones y malgastó demasiado pronto la pólvora del plagio de la tesis.

Por tanto, Sánchez salió vivo en un debate donde Casado fue mejor. ¿Cómo Sánchez puede denigrar a Vox, él que pactó con Bildu?

El Astrolabio ( ABC )