ENERGÍA DILAPIDADA

Desde hace tres años, nuestro debate público está copado casi al completo por las quejas victimistas, los seriales de enredo y las amenazas del nacionalismo catalán. Todos los días. A todas horas. Es cierto que se trata de una región muy importante, de 7,5 millones de habitantes, la que más aporta al PIB nacional junto a Madrid, suponiendo cada una alrededor de un 18%.

También es verdad que además Cataluña tiene tras de sí una historia rica y fructífera, que es una potencia turística y cultural y que fue locomotora de progreso y modernidad en España (hasta que se estancó precisamente por la mixtificación xenófoba).

Pero el debate catalán está sacado de quicio. Ocupa muchísima más atención de la debida. Lo sabe la opinión pública, manifiestamente saturada.

Lo saben los comunicadores radiofónicos, que hace tiempo que han recibido consignas para reducir la cuota catalana, pues la audiencia cae ante la dosis diaria de plomada.

Luis Ventoso ( ABC )

viñeta de Linda Galmor