Todo el revuelo levantado en torno al Rey Juan Carlos está siendo aprovechado por Podemos y su dirigente único Pablo Iglesias, para levantar una cortina de humo sobre sus escándalos, vinculados a la financiación irregular y otras prácticas poco ortodoxas en el seno de su partido.

Cuanto más volumen le dan a las dificultades de la Monarquía, menos se habla de ello. Es una viejísima técnica de desinformación.

Cada noticia, cierta o no, levanta una muralla sobre los otros asuntos. Sánchez, mientras tanto, cree que los excesos y las sobreactuaciones de los podemitas le vienen bien para presentarse como un moderado y recoger así las nueces del árbol que agita la extrema izquierda.

Todos sabemos, sin embargo, que Sánchez y sus acólitos han estado presionando a Felipe VI, porque también a ellos les viene bien que se hable de esto y no de la gestión de la pandemia, o de la caída del PIB.

El ciudadano sabrá discernir bien un asunto del otro y la Justicia deberá seguir su recto camino.

En cuanto a la ejemplaridad de Sánchez, está su tesis para retratarlo.

El Astrolabio ( ABC )