EL ENGAÑO DE LA HACIENDA SEPARATISTA

«Cualquiera con dos dedos de cerebro sabe que no se puede proclamar la independencia». En estos términos reconocía, el pasado 30 de agosto, el ex secretario de Hacienda y número 2 de Oriol JunquerasLluis Salvadó, que las «estructuras de Estado» no estaban preparadas para gestionar una Cataluña independiente. Por supuesto, Junqueras y sus altos cargos decían lo contrario en público mientras, al mismo tiempo, engañaban con éxito a Puigdemont y su equipo sobre la situación real de la «Hacienda Catalana», y su capacidad real -ninguna- para recaudar y gestionar los grandes impuestos. Esto era tanto como engañar sobre la capacidad de financiar el gasto público en la futura «República Catalana».

En general, todo el «procés per la independència» era un engaño, pero en pocos casos con efectos tan nocivos como en cuestiones fiscales. Por una parte, Junqueras y Puigdemont prometieron a los catalanes que serían mucho más ricos cuando terminase el «expolio fiscal» del «Espanya ens roba». Esto era falso pero, además, desviaron fondos de asuntos sociales a pagar a multinacionales para que desarrollasen un sistema que permitiese a la Hacienda Catalana cobrar los impuestos que ya cobraba la Agencia Tributaria.

Sin embargo, la Generalitat no disponía ni de la información, ni del personal, ni de la organización necesaria para gestionar el sistema fiscal en su conjunto en Cataluña. Esto, a juicio del ex secretario de Hacienda del Govern, lo sabía «cualquiera con dos dedos de cerebro» Sin embargo, el Govern y los economistas del procés reiteraban públicamente todo lo contrario. En estas páginas hemos insistido reiteradas veces que la famosa «Hacienda propia» no tenía consistencia real. Pero esta operación de marketing, consistente en creerse y propagar sus propias mentiras, ha tenido un coste económico brutal.

El origen de la fuga de empresas ha estado en la Banca. Los depositantes han retirado dinero de los bancos catalanes ante el riesgo de perder el paraguas del Banco Central Europeo, por la inevitable salida de la UE, que acarrearía la secesión catalana. Era algo que también habíamos avisado desde el equipo económico de Ciudadanos. La segunda fase fueron los cambios masivos de domicilio fiscal, ante el pavor no sólo a la salida de la UE sino, además a que, la «Hacienda Catalana» exigiese los impuestos que ya se pagaban a la Hacienda del Estado. Este traslado de domicilio fiscal implica, si no es fraudulento, el traslado de la sede de dirección efectiva de las empresas. En definitiva, el temor y la inseguridad jurídica creada por el Govern puede conllevar el traslado efectivo de empleos.

La gestión de Puigdemont y Junqueras está siendo una historia de engaños mutuos y de traiciones, culminada con la fuga del ex president, que ha dejado en una posición imposible a sus antiguos socios. Es más, es la historia de una estafa porque también engañaron a los catalanes, y ese engaño también económicamente puede salir muy caro. De aquí sólo se sale democráticamente, con un nuevo gobierno elegido en las urnas el 21-D.

Francisco De La Torre( El Mundo )