ENOJADO URKULLU

Tengo entendido, y no creo que sea una noticia «fake» del triquitraque, que le regalan un fin de semana con todos los gastos pagados y por todo alto en el Hotel María Cristina de San Sebastián, incluso con la alfombra roja del Festival de Cine, a quien pueda probar que ha visto a don Iñigo Urkullu Rentería sonriendo cuando lo han sacado hablando en los servicios informativos de alguna televisión.

¿Han visto qué gesto saca siempre este buen señor, como de estar enojado, enfadadísimo? ¿Y el tono de sus palabras? Hombre, no digo yo que vaya a ser unas campanillas, como cuando salía Javier Arenas, y no te digo nada de la histórica Sonrisa del Régimen anterior que fue Pepe Solís, paisano por cierto de Carmen Calvo. Pero al menos el esbozo de una sonrisa sí que podría sacar Urkullu cuando le acercan un micrófono para lo que los profesionales del gremio llaman «un canutazo».

Pues nada. Urkullu parece que nos pega con el canuto en toda la cabeza, como un papirotazo. Y con ese gesto tan serio, tan tópico de la Guardia Civil que quiere echar de las Vascongadas. Más que dar su opinión, en los telediarios parece que Urkullu nos está pegando la bronca a todos los españoles.

¿Tiene problemas de estómago? Dice el tópico de la profana medicina casera que igual que los cojos tienen muy mala leche, los que padecen problemas de estómago muestran muy mal carácter. Siempre que sale Urkullu parece que acaba de pelearse con alguien, ha salido perdiendo en la discusión y paga el pato de su cabreo con los que escuchan sus palabras.

Siempre en un tono no de seriedad, que sería muy respetable, sino bastante desagradable por desabrido y destemplado. Cada vez que pongo los informativos de cualquier televisión sale Urkullu como pegándonos la bronca.

No sé por qué, si no le hemos hecho nada; en todo caso proclamar la constitucional españolidad de su tierra. Me acuerdo de cuando algún alumno, en una clase de instituto o universidad, suelta una extemporánea risotada, y el profesor lo abronca inmediatamente:

-¿Y usted de qué se ríe?

Lo de Urkullu es todo lo contrario. Cada vez que lo veo y escucho por la tele, me dan ganas de decirle:

-¿Y usted por qué no se ríe nunca?

Por falta de humor de su tierra no será. Hay un maravilloso humor vasco que muy probablemente tienen sus paisanos de su natal Baracaldo, del barrio de Alonsotegui, que a mí me suena a jugador antiguo del Athletic Club de Bilbao, de los tiempos de Telmo Zarraonaindía y nuestras infantiles colecciones de cromos con retratos de futbolistas, antes de Panini.

Y si no es por falta de humor, ¿por qué puede ser este enfado en sesión continua de Urkullu? Por la perspectiva electoral no debe tampoco de ser, desde luego. Hoy los cielos y la tierra de las encuestas le sonríen, y lo dan, además, como el líder más valorado de cuantos se presentan a las elecciones autonómicas del domingo ¿Es deformación profesional de quien fue profesor antes que fraile, y le quedan los recuelos de las broncas a sus alumnos en el colegio público «Félix Serrano» de Bilbao?

Por problemas familiares tampoco. Tengo entendido que se lleva muy bien con su amantísima esposa, doña Lucía Arieta-Araunabeña, cuya mano beso. Urkullu me recuerda aquella canción devota antigua: «Perdona a tu pueblo, señor, no estés eternamente enojado». ¿O será que nos pega estas broncas y usa ese tono tan desabrido por tener que hablar en español y eso le fastidia?

Y que cuando lo hace en vascuence es un señor de lo más divertido, simpático y amable en sus palabras. Porque ha dicho: «No soy español, sólo me siento vasco». Pues mire usted, enojado señor Urkullu, justo lo contrario que servidor: «Soy español porque me siento andaluz».

¿Passsssa algo?

Antonio Burgos ( ABC )