EL ENORME PODER DE LA MENTIRA

Cuántas veces habremos recordado la cita del inmortal Jean François Revel: «La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira» («El conocimiento inútil» (Planeta, 1989). Ayer se puso esto de manifiesto de muchas maneras. Pero por el poder e influencia que tiene el fútbol sobre amplios sectores de la sociedad, destaquemos el comunicado de la junta directiva del FC Barcelona. Arrancaba diciendo: «Ante los hechos sucedidos estos últimos días, y especialmente hoy, con relación a la situación política que vive Catalunya, el FC Barcelona, fiel a su compromiso histórico con la defensa del país, de la democracia, de la libertad de expresión y del derecho a decidir, condena cualquier acción que pueda impedir el ejercicio pleno de estos derechos.»

Es decir, que la defensa de la democracia para la directiva del Barça debe haber sido el ir sus antecesores en pleno por dos veces -una en los estertores del franquismo- a hacer de lamerrabeles al Palacio de El Pardo con el generalísimo. Pero eso da igual, porque como toda la historia de Cataluña está infestada por la mentira nadie quiere recordarlo allí. Unos porque se avergüenzan de ello y otros por lo que les pueda suceder si se les ocurre mentar la bicha. O sea: decir la verdad.

Ayer vivimos un día de una enorme trascendencia en el que el presidente de la autonomía, Carles Puigdemont, compareció para asegurar que el Estado «ha suspendido de facto el autogobierno y ha aplicado de facto un estado de excepción». Él sabe, como todo el que quiera saber, que también eso es mentira. Si el estado hubiera suspendido de facto el autogobierno, lo primero que habría hecho es sacarle a él de su despacho. Mas al cierre de esta edición no constaba que ningún miembro del Gobierno catalán hubiera sido detenido.

Y no lo han sido porque tienen un aforamiento. Se ha podido llegar hasta el segundo de Junqueras, que no lo tiene, pero no hasta él. Porque el Gobierno de la nación es escrupulosamente respetuoso con la Ley. Y esta vez no he visto ni a Pablo Iglesias ni al resto de esa patulea denunciando el aforamiento de esos políticos. Porque ese aforamiento les parece muy bien cuando sirve para proteger el delito de sedición. Lo que no me sorprende, pero conviene que se sepa.

Como Puigdemont sabe también que si de verdad se hubiera suspendido la autonomía -y algunos creemos que hace tiempo que debía haberlo sido- su llamamiento a que la gente salga a votar el 1 de octubre no tendría ningún sentido. Pero la realidad es que el Gobierno Rajoy ha tenido una paciencia muy superior a la de muchos de nosotros y en un contexto de debilidad parlamentaria ha conseguido hasta ahora medir sus pasos e ir cercando por medio de jueces y fiscales la actuacion sediciosa de la Generalidad. Suerte tienen de que la sedición ya no conlleve la pena de antaño.

Ramón Pérez-Maura ( ABC )