ENSAÑAMIENTO CON ZAPLANA

Tiene la Justicia española, merecida o no, fama de blanda. Pero casos como el de Eduardo Zaplana transmiten un ensañamiento que casa mal con nuestro garantismo.

La Audiencia Provincial de Valencia ha vuelto a denegar el último recurso del ex ministro, que fue detenido en mayo y deberá seguir en prisión provisional. El tribunal constata que su vida corre serio peligro, ya que ha sufrido una recaída en la leucemia que padece.

Pero no le permite mantenerse en arresto domiciliario o alguna medida similar con argumentos tan excéntricos como que «podría fugarse a países con mejor sanidad que la española». Zaplana, como cualquiera, tiene derecho a un juicio justo y también a un trato mínimamente humanitario: eso es una democracia.

El Mundo