ENTRE CRETINOS ANDA EL JUEGO

Han denunciado una campaña en las redes sociales que pretendía desmovilizar el voto izquierdista. Aunque algunos medios presenten tal campaña como una «trama de intoxicación» de altos vuelos, lo cierto es sus mensajes simplistas causan hilaridad a cualquier persona que dentro del cráneo albergue algo más que un cerebro reptiliano.

En las facciones de izquierdas se han puesto muy puretas y estupendos, denunciando el juego sucio (como si ellas no hubiesen recurrido mil veces a parecidas artimañas). Pero tales aspavientos de escándalo sólo pueden impresionar a las almas cándidas, pues -como nos enseña Castellani- el juego de los partidos acaba siempre en juego sucio.

Decía Léon Bloy que «el sufragio universal es la inmolación frenética, sistemática y mil veces insensata de la conciencia en aras de la Cantidad»; y, para conseguir que las conciencias se inmolen a la Cantidad, hay que infiltrarse en ellas, como hacía DiCaprio en Inception, e implantar en ellas opiniones que los incautos implantados confundan con opiniones propias. A veces, tales opiniones se implantan a través de un vídeo con dóberman; otras veces, a través una campaña en redes sociales.

Así que campañas de este tipo constituyen el alma más auténtica de la democracia. Pues, como nos enseña el publicista Edward Bernays -que no en vano era sobrino de Freud- en su libro clásico «Propaganda», «la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones de las masas es un elemento fundamental en la sociedad democrática».

Pero, como señalábamos más arriba, esta campaña que comentamos no se caracteriza, precisamente, por su inteligencia; es, más bien, una campaña urdida por zoquetes de derechas y dirigida a merluzos de izquierdas. Y aquí nos adentramos en el aspecto más oscuro de la democracia, también avizorado por el profético Bloy: «El culto a la noción de Cantidad -escribió aquel magnífico visionario- trae aparejado el odio a la noción de Calidad.

Todo privilegio natural o toda superioridad adquirida, todo lo brillante, bello y grande -todo lo cualificado, en una palabra-, está destinado a perecer. ¡El idiota en lo sucesivo es el amo del mundo! Él es el requerido, el solicitado. ¡El cretinismo se exige del modo más riguroso!».

Así se explica que los juegos sucios urdidos por las distintas facciones en liza se dirijan siempre a cretinos de derechas o izquierdas. Y estos juegos sucios los diseñan siempre esos asesores que los políticos cretinos contratan, que son un sucedáneo de los consejeros espirituales que antaño tenían los gobernantes.

Pero a aquellos gobernantes les preocupaba la salvación de su alma, porque rendían culto a la Calidad; mientras que a estos políticos cretinos, adoradores de la Cantidad, sólo les interesa la salvación de su imagen. Y así, encargan a sus asesores que les diseñen juegos sucios que no la salpiquen.

Pero el insignificante juego sucio que atribuyen al asesor del licenciado Casado palidece al lado del gigantesco juego sucio urdido por el asesor del doctor Sánchez, que sin embargo nadie señala. Tal juego sucio consistió en convocar unas nuevas elecciones por todo el morro, para que el doctor Sánchez pudiera acaparar el voto izquierdista, fingiéndose víctima de la intemperancia de Pablo Iglesias.

Y para llevar a cabo su juego sucio, el doctor Sánchez y su asesor han utilizado, del Rey abajo, todas las instituciones del Estado y han dilapidado millones del erario público, además de tomar a todos los españoles por un rebaño de cretinos que, cuando les ponen una urna delante, empiezan a salivar de contento, como perros de Paulov. Y es que, como nos enseña Bloy, vivimos en una época que exige el cretinismo del modo más riguroso.

Juan Manuel de rada ( ABC )

viñeta de Linda Galmor