La banda de música que interpretó el himno de España ayer en La Paz   con motivo de la visita del rey Felipe VI a la toma de posesión del  Presidente de Bolivia Luis Arce, estaba hecha a la medida de Pablo Iglesias : era cutre, carecía de conocimientos, resultaban estéticamente ridícula y no sentían respeto ni siquiera por sí mismos.

 El único que estaba en su salsa era él  que se había apuntado a ese viaje  tal vez  para recuperar lazos,  y quién sabe si  también negocios,  junto con el experto Bolivariano Rodríguez Zapatero, al que no se le conoce una buena acción a favor de España desde que dejo de ser Presidente y entró en el  oscuro mundo del asesoramiento a dictadores.

Hoy leo en algunos medios que la interpretación del himno de España  – al que “el chepas” llama pachanga fachosa – fue una falta de respeto a nuestro país y a su máximo representante en aquel acto, y no es cierto.

 Un grupo de músicos  mediocres, mal asesorados y sin ninguna supervisión previa de cómo se interpreta el himno de una nación no tienen capacidad para humillarla. Nuestro embajador en La Paz  debía haber coordinado los detalles de la visita con el nuevo gobierno de Bolivia y por eso las responsabilidades por los errores de protocolo  hay que  repartirlas entre dos administraciones ineptas, aunque me da la sensación que nuestra ministra de asuntos exteriores está más preocupada por perseguir las mentiras de los demás que por cumplir con sus obligaciones como gobierno.

Aunque es impensable,  si en España recibiéramos a un jefe del estado de otra nación interpretando su himno como si la banda tocase “Paquito  chocolatero”, la diplomacia de ese país presentaría una queja formal y se cagarria en nuestros muertos, pero aquí estamos chapoteando en la mediocridad de los aficionados que solo se preocupan de vivir bien a costa de los españoles  que cada día viven  peor.

Estos indigentes intelectuales  que, como los catetos a los que les ha tocado el gordo de la lotería viven como si fuesen ricos aunque  carecen de la clase que solo da la educación y consolida la dignidad, no son conscientes del ridículo que están haciendo a nivel internacional,  porque lo único que les interesa es hacer caja y relaciones mientras gobiernan.

El espécimen tipo de esta imagen que describo es un indigente intelectual que juega  a ser Maquiavelo pero que pasará a la historia como uno de los payasos de la tele, que es el único lugar donde le gusta hablar porque lo suyo son los monólogos.

Diego Armario