ENTRE LA CIRROSIS Y LA SOBREDOSIS

Los gallegos, por lo general ,  creen en las meigas pero Mariano Rajoy  confía más en  las monjas, y por eso cada vez que escribe un libro le regala una buena parte de los beneficios que percibe por derechos de autor  a las inquilinas de un convento cercano a su pueblo, persuadido de que esas mujeres vestidas de hábito son de las pocas personas en las que se puede confiar en tiempos  cómo éstos en los que todo dios está bajo sospecha.

Hace unos días estuve con él… y algunos más, y le ví como  un político  que ha salido indemne de su paso por la actividad pública,  porque parecía feliz, relajado, sin cuitas pendientes ni venganzas aplazadas u odios inútiles.  Se había dejado en su despacho la corbata y las prisas, parecía ignorar lo que era la añoranza o el rencor, pero conservaba intacta la memoria, y mientras  hablaba hice un rápido repaso mental de sus antecesores y su sucesor en eternas funciones, y  llegué a la conclusión de que Rajoy  es el más feliz de todos ellos.

Lo conozco de la época en la que el único que mandaba en su partido era Fraga y siempre me pareció que pensaba  mejor cuando tenía un puro entre sus dedos porque ese gesto le permitía hacer las pausas que exige el ritual de lo solemne sin que sus palabras suenen estrambóticas, porque su discurso siempre  fue en apariencia de andar por casa aunque en el fondo contenía las verdades del barquero.

No cobra ninguna indemnización ni prebenda o chollo institucional reservado a los ex, porque jamás fue un parvenu de la política, sino un hombre de provecho que ahora  vive mejor que durante los años precedentes sin que para ello padezca merma alguna el presupuesto del estado.

Casi todos los ex presidentes de gobierno escriben libros cuando se han retirado para dejar huella impresa de su legado y lo firman ellos mismos para evitar que sea otros los que cuenten lo que hicieron porque ninguno será tan generoso como ellos mismos.

Algunos de estos libros resultan escasamente útiles si el lector quiere aprender algo de lo que fue la etapa que describen porque prefieren hablan de sus excelencias personales más que de sus excentricidades y caprichos, pero éste de Rajoy “Una España mejor” merece la pena leerlo  porque incluye momentos históricos del declive de una sociedad que va subida a un patinete que marcha a velocidad de vértigo hacia un destino cierto.

Siempre resulta excitante asistir a la película de nuestras vidas sin conocer su final, pero esta vez no hay duda posible sobre el trayecto y el aterrizaje que nos espera, por eso Sánchez podría decirle a su amanuense que le escriba otro libro  porque jamás existió en nuestra historia un político tan previsible.

Hay políticos que mejoran con el retiro porque callan y parecen ausentes.

Otros se superan cuando parecían desaparecidos porque resurgen  aupados en alguna miseria ajena que les resulta rentable y como era de ley, no podía faltar alguien que pasara a la historia como el mejor dotado de los conductores suicidas  que nos ha llevado a un callejón sin salida. Como dice el maestro estamos entre la cirrosis y la sobredosis.

Cuando los toros se ven desde la barrera y la política desde el retiro la perspectiva es casi perfecta y el análisis desapasionado, al menos para los primeros espadas que saben de lo que hablan porque han sido cocineros antes que frailes.

Diego Armario