Señores, «esto» se acaba…lo malo es que «esto» es mi vida. No, no se asusten. Todavía no me ha tocado la lotería esa del virus granuja, ni me han dicho que tengo cáncer, ni me tienen que hacer un trasplante de páncreas… y el del corazón dice que si he sobrevivido a dos infartos puedo superar otro (sobre todo ¡oh milagro¡¡¡ desde que dejé de fumar)…

No, nada de eso me toca todavía (al menos hasta las 11,12 del 8 de septiembre del 2020 que es cuando escribo esta confesión)… mi mal, lo que ya no soporta mi esófago, ni mi estómago, ni mi colon, ni la curva de mi yeyuno, es tragarme un sapo más.

Llevo ya tantos sapos tragados desde que irrumpió con trampas el señor SÁNCHEZ  y muchos más desde que me tengo que tragar al Coletas (o al «Moños»… ¡¡eso sí que es un sapo¡¡… y ya para remate el pendientito, en mi pueblo sólo se lo ponían los mariquitas, o como dice el otro, los maricones) que ya no me entra ni uno más.

Les aseguro que ya no puedo ni abrir la boca, porque si la abro salen, en lugar de entrar, siete sapos escaldados, que son los peores…¡¡ Dios, por favor, por el recuerdo de mi madre, ni un sapo más¡¡…  ¡¡¡ A MI LA LEGIÓN!!… ¡NI UN SAPO MÁS!!.

Y si no es suficiente con el sapo mañanero, luego, durante todo el día, en las radios, en las televisiones, en los periódicos, en Internet, en el Facebook, mi ración de quina… ¡¡¡ A TRAGAR QUINA!!!…¡ Por María Santísima…¿pero no véis que me estáis ahogando?! … que la quina me sale ya hasta por los ojos, los oídos y los dedos gordos de los pies… Por favor, que venga Franco y haga pantanos con la quina que me sobra. O Stalin o Hitler…(¡joder, esos no, que el «padrecito» te lleva a Ekaterimburgo y el bigotes te mete en el gas antes de hacer pis).

Bueno ¿y saben cuáles son mis sapos y dónde mana mi quina?. Veamos. Aunque antes tengo que darles unas pistas importantes. Hay sapos de vista (o sea, el que te tienes que tragar sólo con verlo/A) y hay sapos de oído (o sea, si los oyes hablar)… Por ejemplo, si yo veo, sólo verla, a Irene Montero, me trago un sapo, pero si la oigo hablar (o sea, si dice «muuuu») me trago dos sapos. Bién, pues aclarado esto les voy a dar mi clasificación.

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( Por los sapos ya os hacéis una idea de lo mal que estoy y el poco espacio que me queda para tragar más. ¿Solución? O CÉSAR O NADA… O ROBESPIERRE O FRANCO. Vivir tragando sapos es un martirio…y seguir viendo a esta gentuza, cosa de guillotina).

¿Y qué hago con mi ración diaria de quina (¿que digo diaria?, será minutaira, porque quina trago a raudales, 5 litros por minuto, y si veo a la Esteban o al «maricón», ojo, según él, 20 litros de un golpe).

También tengo mi clasificación para la quina (bueno, de los que fabrican o paren quina, que son tantos como langostas hay en el desierto), pero eso me van a permitir que lo deje para otro día, porque acabo de leer que el del «Moño» y el pendientito exige 3 de los suyos en el CGPJ y ya tengo los 10 sapos atragantados.

«Esto» se acaba. Lo malo es que «esto» es mi vida.

Julio Merino ( El Correo de España )