ENTUERTOS EN LA TERCERA FASE

El mismo Quim Torra que hace unos meses se quejaba en la BBC de que Madrid no le permitiera confinar más estrictamente Cataluña ha tardado menos de un día, horas, en sacar a Barcelona de la fase 3. Recién publicado el BOE, firmó el decreto con el que toma las riendas de la desescalada en dos sentidos. Primero, con la inevitable singularidad.

Torra se distancia del lenguaje gubernamental y no habla de Nueva Normalidad, sino de Reanudación; busca simplificar las normas, y sustituye los porcentajes de aforo por una medición de distancias a ojo de buen cubero (se mantiene el metro y medio o distancia «edmundobal»).

Por otro lado, pulveriza la «desescalada» ministerial. En cuestión de horas, una provincia tan importante y afectada como Barcelona pasa de la fase 2 a la fase 3 y de la fase 3 a la fase 4, que no se llamará así sino de otra forma.

Esto plantea una duda seria sobre la efectividad real de la rimbombante «desescalada» ideada por el gobierno. ¿Qué sentido y función tenía una fase 3 que no se iba a aplicar en Cataluña? ¿Qué sentido tiene una gradualidad que se simplifica ahora en una sola jornada?

La gestión del coronavirus se estudiará también por lo territorial: las tensiones para decretar el estado de alarma, las negociaciones en la sombra, los desplantes al Ejército, las dificultades de un ministerio sin competencias a la hora de unificar la gestión, su rígido unitarismo desacostumbrado, el olvido de lo local, o la evidencia de que unas regiones, por su capacidad para decidir sobre el gobierno, pesaban más que otras.

Quienes vieron arbitrariedad en la artificiosa desescalada no se sorprenderán ahora de que Torra haga con ella papiroflexia.

Durante la gestión se ha trasladado además una idea de cuasifederalización con constantes reuniones autonómicas, camuflado todo por la palabra «cogobernanza», vago término propagandístico cuyo significado real nos aclara ahora Torra.

En su mismo lenguaje, Sánchez fue aún más lejos al hablar a menudo de «los territorios», como si España fuera Palestina o estuviera compuesta de varios y no de un único territorio. En las comunidades autónomas, sin embargo, la unidad y unicidad del «territori» es sagrada.

Hughes ( ABC )