ERE: POR MENOS ECHARON A RAJOY

Nada tan socorrido como un cordón sanitario. Ayer lo volvió a utilizar habilísimamente el PSOE tras la sentencia condenatoria de sus altos cargos en el vergonzoso caso de los ERE. Son tan cucos, que se las han ingeniado para que pareciera que el partido al que pertenecían los condenados por prevaricación y malversación en los ERE eran de otro partido distinto al que se ha sacado Sánchez de la manga, como Felipe González creó al PSOE renovado en Suresnes.

Con la diferencia de que González reclamaba la continuidad para sí, con los famosos «100 años de honradez», del partido de Pablo Iglesias el de la gorra, mientras que Sánchez se las ha ingeniado con todo su aparato de poder para hacernos creer que lo de Griñán y Chaves, Guerrero y compañeros de mangoleta, condena y futura trena eran de un partido distinto.

Escuchen estas palabras de ayer tras una sentencia que nos ha hecho volver a confiar en la independencia de la Justicia y en la separación de poderes, tras tantas sospechosas unanimidades en el Supremo en catalanas separatistas materias y exhumación de dictadores: «Es un hecho que nos avergüenza. Es un día triste para Andalucía, aunque por fortuna los tiempos son otros y también las maneras, las prioridades y las personas».

¿Quién hablaba así? ¿Sánchez? Eso es lo que ha dicho Sánchez y todo el aparato de su partido, con sus hechos, con su ponerse de perfil a lo Rajoy. Pero quien hablaba así era Moreno Bonilla, el actual presidente de la Junta de Andalucía que sufrió la mayor mangoleta que vieron los siglos y que la Fiscalía calcula entre los 855 y los 680 millones de euros, de los que no han devuelto ni uno.

Son tan habilidosos que parece que Griñán y Chaves son de otro partido que Pedro Sánchez. Porque han repetido que fueron presidentes de la Junta en esta década ominosa de meter la mano en el cajón del dinero de los parados para mandar al chófer por cocaína y beneficiar con las regulaciones de empleo a señores apuntados al clientelismo del partido sin haber trabajado en su vida en esas empresas favorecidas por el espurreo de millones a pelón entre los amiguetes.

Pero no debe olvidarse que los tan repetidos presidentes de la Junta, los dos, Chaves y Griñán, fueron también presidentes del PSOE, del partido con el que Sánchez nos quiere hacer creer que no tiene nada que ver con los ERE, que esos fueron «cuatro golfos», incrementados luego por lo menos a veintiuno. Ah, y no lo olviden. Si Sánchez no estaba allí ni tiene nada que ver con el partido condenado por los ERE, Susana Díaz es que nunca sucedió a Chaves gracias al dedo de Griñán.

Son falsos testimonios. Susana tampoco tiene nada que ver con esos años de cárcel y de inhabilitación a sus antiguos compañeros. Inhabilitación que me hace muchísima gracia. Inhabilitan nueve años por prevaricación a un jubilado como Chaves. ¿De qué cargo publico lo van a inhabilitar? Como no sea de ir a juzgar al dominó al hogar del pensionista…

Y eso que para escuchar la sentencia se puso el antiguo uniforme oficial de aquel PSOE de las mayorías absolutas; una chaqueta de pana, como la que usaban en aquellos entonces Guerra y González, para que se viera que lo que ahora pasa por PSOE es el mismo que él presidió en la era de la Junta de los ERE.

Por menos, por muchísimo menos que esta vergüenza de hechos probados y condenados le hicieron una moción de censura y echaron a Rajoy. No hay color. Sí, bueno, sí hay color; azul o rojo. Y lo que esos dos colores traen: las dos varas de medir, en la superioridad moral que se otorga la izquierda.

¿Sánchez dimi… qué, dice usted? ¡Si eso de los ERE era en otro partido, hombre, no en este que va a romper a España entregándose en manos de los comunistas bolivarianos, los separatistas catalanes y los proetarras vascongados!

Antonio Burgos ( ABC )