ERREJÓN, EL NIÑO PROBETA

«Hay entre nosotros unos pocos hombres que andan jugando a la gallina ciega con nuestra felicidad, y que tienen el raro tino de hacer las cosas al revés». Como en los tiempos de Larra, primero jugaron a la gallina ciega y después se disfrazaron para el carnaval.

Disfrazarse es también encubrirse y eso es a lo que han hecho nuestros políticos. Se entretuvieron con la impostura en primavera y tendrán que ser zombies en los Santos. Va a ser una campaña muy divertida en la que veremos insultarse a los que van a pactar después y que no serán los mismos de la fracasada investidura.

Los socialdemócratas se maquearon con trajes de bucanero y sombrero rojo con calavera para tratar con los nuevos corsarios; los de derechas se pusieron las carátulas de fachas; los nacionalistas se travistieron de izquierdosos. El carnaval duró tanto, que llegaremos a Halloween y entonces tendrán que cambiar los disfraces y ataviarse de vampiros o de brujas. Al final de la movida hubo confusión de relatos, pero no de conducta. Pablo Echenique lo ha confirmado: «Viene una campaña llena de mentiras».

Algo sí ha cambiado: les ha entrado el miedo a la desmovilización y la apatía y temen que los electores se venguen con el silencio de los borregos. Los que se han estado ojeando ministros tienen que hacer de nuevo las cuentas por si el señor D’ Hondt, sopesando los restos, dinamita las mayorías y las minorías.

Desde esta sección se dio la noticia de que Pedro Sánchez era el canguro que preparaba la circuncisión y el bautismo del bebé probeta que aniquilaría a Pablo Iglesias, mientras éste se repartía la túnica del Gran Poder.

Como todos los ungidos fue fecundado in vitro desde el poder, pero ahora vamos a ver de dónde sacan la manteca para que no se apague la llama del ungido. Seguro que le buscan jurdó porque a los celtíberos les sigue fascinado la deslealtad. Manuela Carmena, Compromís, Equo, las mareas y las confluencias saludan a la izquierda de la izquierda del PSOE, es decir a la nueva izquierda que aún recordarán.

El bipartidismo se resquebrajó y de las dos partes que se turnaban en el poder hemos logrado seis: tres derechas, tres izquierdas y numerosos partidos nacionalistas. Los indignados han pasado de asaltar el cielo a asaltar los Presupuestos. Se aspira a que todo el poder sea para Sánchez. Se lo ha ganado: ha divido a la izquierda y la derecha se rompió sola. Dice Cayetana Álvarez de Toledo que Pedro Sánchez busca el poder absoluto. Pero baila entre la cumbre y el acantilado.

Raúl del Pozo ( El Mundo )