ES EL MIEDO

Quien aspira a presidir un país debería conocerlo mejor que nadie. Por eso los mejores candidatos son los que llegan a Madrid desde las provincias. Tienen una idea más cabal del lugar que pretenden gobernar. Al fin y al cabo las elecciones en España se ganan en los campos de alcachofas, a esos a los que va Rajoy a hacerse la foto mientras la nueva política se ríe de él en urbanitas tuits que solo leen los convencidos. No digo que el único problema de Pablo Iglesias sea haber nacido en la capital. Hay otros bastante graves, como el velo cegador de la arrogancia o esa absurda nostalgia por unos mitos históricos que ya solo le conmueven a él, pero el desconocimiento que demuestra del lugar en el que viven sus electores va a ser lo que termine por devolverle a la universidad.

Si Iglesias conociera a su país no se habría embarcado, por ejemplo, en una guerra estéril contra la retransmisión de la misa en La 2. Si tu problema es que inspiras miedo a los ancianos, no lo vas a solucionar atacando aquello en lo que creen. Los de izquierdas incluidos, porque los ancianos de izquierdas también creen en Dios, al contrario que los jóvenes de derechas. Estos tour de force en los que la victoria te cuesta incluso más que la derrota se emprenden para las cosas realmente importantes.

El declive de Podemos no comenzó con el procés sino el día que abandonó el peronismo, es decir el errejonismo, que era una estrategia malvada pero cautivadora y eficaz para tomar los cielos. No por asalto, que eso es imposible con una base tan pija, sino por la urnas.

Es probable que en Somosaguas se entienda esa postura tan cool de Podemos respecto al independentismo, esa falsa ambigüedad que consiste en oponerse siempre con mayor dureza a la reacción que a la acción que la ha provocado. El problema es que España se parece muy poco al campus y hasta los estudiantes de Somosaguas poco a poco, surco a surco en su piel y en su carácter, van cambiando hasta parecerse a sus padres más de lo que jamás hubieran imaginado.

En algunos casos la transformación es repentina. Se lo explico con un ejemplo. Mi querido amigo M. es un hombre de buen sueldo y trabajo estable que el 20 de diciembre de 2015 votó a Podemos. El 26 de junio de 2016 cambió su voto al PSOE. Entre ambas elecciones pasó algo. Nació su primer hijo. La mañana siguiente al alumbramiento ya se despertó menos aventurero. Dicen que ser padre es vivir con miedo. Y el miedo es profundamente contrarrevolucionario.

Rafa LaTorre ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor