…ES LA LIBERTAD

Injuriar y blasfemar es a la libertad de expresión lo que la corrupción a la economía de libre mercado. La reflexión es del obispo Munilla, pero me viene como anillo al dedo para explicar lo que ocurre en España.

Bajo la invocación de la libertad de expresión y del respeto a las minorías, nos estamos cargando -o mejor dicho, se están cargando- la democracia y sus consensos.

El narciso que vive temporalmente en La Moncloa mira para otro lado porque cree que, mientras nos distraemos con esto, no reparamos en la endeble legalidad que le sustenta. Ayer el PSOE, que tanto debe a la mayoría de los españoles, torció la vista y dejó que el populismo y los nacionalistas golpistas volaran la más elemental barrera de protección de las instituciones, y hasta de las personas.

Como viene permitiendo que el nacionalismo más insolidario y supremacista haga desaparecer los pequeños espacios de decisión que aún le quedan al ciudadano en Cataluña.

Como los niños en su descanso del recreo hablaban en castellano, los intolerantes imponen uno de los mayores ataques a la libertad que se recuerdan. ¿Qué les queda por regular en catalán? ¿Las relaciones íntimas?

El Astrolabio ( ABC )