La realidad es que mientras se sigan acercando a la Política Española con muchísimo éxito los desechos de tienta de las universidades y los vagos y maleantes -distritos de nuestra sociedad- que no han hecho ni siquiera un amago de ¡ahí voy! ponerse a trabajar, las posibilidades de que en España se ponga en marcha una adecuada actuación gubernamental, no deja de ser para los españoles una inalcanzable quimera, por más que exista la excepción aún minoritaria de VOX.

Y así andamos los honrados habitantes de este país, aguantando las agrias gracietas de un simple titiritero con ínfulas de primer actor de Hollywood, y al incalificable elenco de segundones que a su decir actúa con la misma agriada gracieta.

Y para más de lo mismo, aparecieron las autonomías y los titiriteros se multiplicaron hasta el número de 18, la mayoría de ellos plagiando las únicas habilidades del titiritero principal, que son para hacerse notar:  golpear un cubo con un palo, y gastarse los dineros en gilipolleces y en aupar amigos -que viene siendo lo mismo- además de «no ser cuidadoso» con el dinero que distraídamente se va por ahí de juerga en juerga, gastándose como un golfo cualquiera.

Esa actitud hay quienes dicen que no es maldad; que solo es por olvido. Pero los más, perspicaces ellos,  aseguran que no puede ser por olvido, sino que es por pura ignorancia, que parece que es su verdadera naturaleza.

Esa ignorancia -capa que esconde con frecuencia más de un escamoteo «eural»- es la «herramienta» con la que se gastan los euros de los impuestos que deberían ser, aparte de lo necesario para el lógico funcionamiento de cada gobierno, central y autonómico, para invertir en mejorar las infraestructuras existentes y en crear otras nuevas, más modernas, que ayuden al crecimiento de Industria y al mejor funcionamiento del comercio, que es como decir, atacar al desempleo reduciendo el número de parados y elevar el nivel económico de los españoles.

Claro que no es así, como se viene haciendo desde hace muchos años. No se entra en discusión si es o no rentable que el máximo esfuerzo del gobierno central y de tal o cual Autonomía sea en infraestructuras en Sanidad, Educación y en Justicia.

Todos sabemos lo conveniente que es tener una buena Sanidad, una buena educación y una buena Justicia y todos, absolutamente todos, lo valoramos en lo mucho que eso significa pero. ¿Qué pasa con la Industria en general? ¿Qué pasa con el Comercio, tanto el doméstico como el que funciona de cara al exterior?.

Es sencillo ver dónde ha echado raíces el dinero de todos nosotros dándose una vuelta por España, y descubrir en lo que el gobierno central, como los gobernillos autonómicos y ayuntamientos, desde la capital al último pueblo de la provincia, se han gastado el dinero que a los españoles se nos saca del bolsillo vía impuestos: tremendos edificios a medio terminar; pomposas estructuras de «ciudades de la Justicia»; polideportivos en el mismo estado; pretenciosos multiusos ociointelectuales: teatros, cines, bibliotecas, discotecas y lupanares que ni se puede asistir a funciones teatrales, porque ya no hay dinero para contratar actores, ni a sesiones cinematográficas, porque no quedó para comprar la máquina de proyectar, no se puede leer un libro, ni siquiera el «libro Rojo de Mao», porque ni para papel higiénico hay en la caja, no se puede bailar porque Iberdrola ha cortado la corriente por falta de pago, ni se puede fo…

Porque las putas se han marchado a vivir con sus hijos que «se han abierto camino en la vida» haciéndose políticos.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )