ESCÁNDALO

Es sorprendente la escasa capacidad para escandalizarse de la sociedad española. El actual inquilino de La Moncloa gobierna con el apoyo de golpistas, y nos parece bien. Se demuestra que copió su tesis, y continúa impertérrito. Utiliza aviones y helicópteros para asuntos particulares, y le ríen la gracia.

Se quiere cargar el Senado al más puro estilo Maduro, y nadie se rasga las vestiduras. Está a punto de dimitirle su tercer miembro del Consejo de Ministros, y nadie aprecia lo excepcional y preocupante del momento. Para colmo, se evidencian manejos con fiscales para tratar de doblegar la acción de la Justicia con aquellos políticos que quebraron la ley en Cataluña.

Es evidente que a Sánchez solo le interesa la ocupación del poder desde la pulsión más grosera. No hay nada más. Ni un atisbo de preocupación por el bien común, ni sentido de Estado y, menos, de la Historia. Se suele decir que los delitos no existen hasta que se convierten en escándalos. España necesita escandalizarse y abandonar esta siesta narcotizada que no augura nada bueno.

El Astrolabio ( ABC )