ESCANDALOSA PROVISIONALIDAD ETERNA DE MATEO EN RTVE

No hay institución estatal u organismo público que no se vea dañado por la parálisis política que atenaza a España desde hace mucho más de un año y que amenaza con prolongarse sine die. Y RTVE no sólo no es una excepción, sino que es un símbolo del descrédito y la utilización partidista en la que están sumidos tantos entes en este escenario de interinidad.

En el caso de la radiotelevisión pública se va a hacer bueno aquello de que nada es tan eterno como lo provisional. Porque constituye una escandalosa anomalía democrática que esté a punto de cumplirse un año desde que el Gobierno de Sánchez-en la que fue su primera maniobra tras llegar a La Moncloa gracias a la inesperada moción de censura- propusiera a Rosa María Mateo como administradora provisional única.

Se vendió a la opinión pública que era un nombramiento «provisional» de unos tres meses para que el Congreso desatascara la renovación de la cúpula de RTVE.

Pues bien, la periodista lleva al frente casi 12 meses y así podría seguir hasta el infinito, haciendo y deshaciendo a su antojo sin más controles o frenos que su servilismo a La Moncloa, porque ni hay voluntad política para que el Parlamento la sustituya ni se sabe qué pasará con el concurso público para el Consejo de Administración.

El procedimiento en marcha duerme el sueño de los justos y, si la incapacidad de Sánchez para ser investido nos conduce a nuevas elecciones en otoño, así seguirá todo quién sabe hasta cuándo.

Aunque el nuestro sea un sistema parlamentario, cada vez funciona más como un mal sucedáneo presidencialista en el que, a falta de Gobierno, las Cámaras se sumen en la total inacción; bien que se encargan de ello los brazos ejecutores que Sánchez ha puesto al frente del Congreso y del Senado.

Y, así, aunque el concurso público del que tendría que salir la nueva cúpula de RTVE estaba muy avanzado el pasado febrero, desde la convocatoria de las elecciones generales quedó bloqueado.

Mientras, una administradora única que en principio sólo debiera haber gestionado asuntos urgentes de funcionamiento ordinario, sin control alguno inició su mandato protagonizando una purga de un centenar de profesionales por motivos ideológicos, y ha acabado sumiendo a la radiotelevisión pública en el más absoluto descrédito y con la peor audiencia de toda su historia, llevando a los informativos -el histórico buque insignia de TVE- muchos días a la cuarta opción entre los espectadores.

Escándalos como el de la ignominiosa entrevista a Otegi se suceden, mientras la primera cadena cerró junio con apenas el 8,7% de cuota de pantalla. Y, sin que se ataje la insostenible estructura financiera, se despilfarra en contratos como el del ex ministro socialista Màxim Huerta, cuyo programa apenas supera el 5% de share.

El Consejo de Informativos pidió el jueves a Sánchez cuando acudió a TVE que acabe ya con la era Mateo. A este paso, uno y otra van a acabar con la cadena.

El Mundo