ESCAPADAS MORTALES

Toda crisis provoca tentaciones de huida, aunque sólo sea mental, como si el peso de la realidad fuese demasiado para permanecer en ella. También sucede que el drama convive con la banalidad, quizás otra vía de escape.

El hecho es que mientras las cifras de contagios y de muertes prosiguen su escalada hacia ese pico que parece no llegar nunca, hay personas empeñadas en mirar para otro lado y construirse una realidad paralela, en la que supuestamente podrían disfrutar como si nada pasara. Lo malo de estas «escapadas» del drama es que se saldan siempre con nuevos daños que no afectan sólo a sus protagonistas sino a muchos inocentes.

Si hay algo que estamos entendiendo dolorosamente estos días es hasta qué punto somos dependientes y responsables los unos de los otros. Un pequeño gesto de responsabilidad tiene un valor insospechado para el bien de todos, mientras que una frivolidad puede provocar mucho dolor y tirar por tierra muchos esfuerzos tenaces.

De este huracán que se abate sobre nosotros, ninguno va a salir por su cuenta, ninguno se va a librar por una astucia especial. Saldremos adelante con el concurso de todos, con la paciencia, la seriedad y la disponibilidad de todos para un sacrificio que es la semilla de una victoria que va ser dura y que aún se hará esperar.

Es normal que en esta cuarentena surjan la impaciencia y la rebeldía, por eso necesitamos razones y una compañía humana que nos ayuden a permanecer en una posición justa. Es probable que la falta de vínculos significativos y de una tradición fuerte y verificada contribuyan a la irresponsabilidad que estamos contemplando en algunos.

Ahora se impone una acción rigurosa de las fuerzas de seguridad, porque se trata de proteger la vida. En esta hora grave todo sale a la luz, para bien y para mal.

José Luis Restán ( ABC )